lunes, 3 de agosto de 2020

Ocultad su nombre



No se lo digas. Nunca le digas lo que piensas. Ni quien eres. Guárdate tus secretos para ti. Nunca dejes que sepa la inanición que podrías crear. Nunca dejes que vea toda la realidad al desnudo, enséñasela a trazos, con pinceladas aquí y allí.

Y nunca le digas tu verdadero nombre.

Engáñalo siempre ¿Acaso no lo ves? Él necesita mentira tras mentira, para poder seguir logrando su objetivo y su verdad, necesita seguir pensando que aunque existes, él no te reconoce.
No le defraudes, en el fondo sabes perfectamente, que si él se comportara como uno más, tampoco lo amarías tanto. Por eso, sigues ahí pero nunca te muestras.
Estáis hechos el uno para el otro, créeme. 
La locura os acompaña y envuelve, uno no puede existir sin el otro, aunque jamás podáis coincidir.

El nombre de él: Valor.
El nombre de ella: Cobardía.


Y ella, siempre tendrá que seguir mintiéndole y ocultándose, para que él pueda seguir ponderando su nombre a los cuatro vientos, con osadía y tesón.

sábado, 25 de julio de 2020

¡Esa boca...!





Todo empezó una tarde de verano, con un amigo insoportable, unas cervezas de más y… una maldición.
Éramos inseparables desde la infancia, pero esa tarde, me tenía tan harto y tan cansado de su presencia, de sus quejas constantes, de sus insulsos pensamientos, de sus insistentes vacilaciones, en definitiva, de todo él, y su asquerosa y deprimente existencia, que no pude más, y lo maldije escupiéndole en la cara, con lo que me quedaba en la boca de la última cerveza que acaba de engullir toda de un trago, riéndome mentalmente como un loco por mi ocurrencia. Casi, como solía hacer mi abuela para atontar a las gallinas que iban a ser sacrificadas para un buen caldo.

Mi maldición fue rápida y taxativa: ¡Así desaparezcas para siempre, y te lleves contigo, ya de paso, a otro mucho más tonto y pesado que tú al otro barrio! 

Cuento esta extraña vivencia, desde la inmensidad del cosmos. No sé qué soy ahora, o si sigo siendo algo que se pueda definir con palabras. Lo poco que me queda de mis recuerdos, se está desvaneciendo…

domingo, 19 de julio de 2020

Queja aceptada


Un duendecillo, se me ha acercado esta noche y me ha susurrado al oído que me despertara. Cuando me he incorporado en la cama, estaban todos mis personajes a mí alrededor, era una amalgama de rostros que me observaban insistentemente, algunos simpáticamente, otros no tanto. El concilio en cuestión se estaba realizando, porque algunos de ellos tenían la queja de que hubiese robado sus vidas para escribirlas.

Intenté escalar el Everest y tuve que abandonar, porque había demasiado tráfico humano y colas para acceder a la cima.
Intenté plantar un árbol, pero la pala estaba rota, la tierra llena de pedregales y mi espalda dolorida.
Intenté mantener la promesa, de que solo leería el correo que me llegara con declaraciones de amor, pero es que, entre tanto spam, se evaporan las ganas de abrir el correo.
Intenté escribir un libro, pero cuando pensé en todas esas páginas que tenía que rellenar, me limité a desterrar esa idea descabellada. Eso sí, le daba un toque de genialidad literaria a mis documentos oficiales cuando los firmaba.
Intenté ser empática con todo aquello que no entiendo, pero es tanto lo que no concibo, que he cambiado dos letras, y ahora resulta la palabra apatía.
Intenté jugar a la ruleta rusa, pero no me pareció una buena idea jugar así con la muerte, que igual se enfadaba y me lo hacía pagar.
Intenté coser y cantar, pero no soy capaz de enhebrar un hilo, tanto menos seguir el hilo de una canción.
Intenté mirar al Sol directamente sin protección, para dármelas de valiente, desde entonces veo puntitos blancos allí donde mire, y todo con dosis de cegadora cobardía.
Intenté correr la maratón de mi ciudad durante años, inexplicablemente, cuando me presentaba, siempre me recordaban que no me había inscrito con antelación.  
Intenté, para darle un toque de genialidad a mi vida marital, comer turrón en verano, helado en invierno, castañas asadas en primavera, celebrar San Fermín en semana santa, y Navidad en primavera. El lío de fechas y menús, confundieron a mi pareja, actualmente encerrada en un psiquiátrico.

Así que no me lo tengáis en cuenta, -les dije- debo robar vuestras vidas, porque en la mía todo está inacabado, todo me ha salido al revés, no le encuentro un sentido, y aún tengo mucho por hacer como para ponerme a escribir, sobre mis vivencias y sus consecuencias.


Esta noche he soñado, que venían mis personajes a quejarse sobre que les robaba sus vidas... Llevo todo el día con una sensación extraña, como si me observaran mientras escribo, como si oyera susurros… “Si los sueños, sueños son”, ¿en qué momento de mi vida he perdido la cordura, si doy más pábulo a mis personajes que a mi realidad?

martes, 14 de julio de 2020

Constantemente. Siempre.




 “Nunca he sido capaz de averiguar con precisión qué es el feminismo: solo sé que me llaman feminista cada vez que expreso sentimientos que me diferencian de un felpudo”. Rebecca West.


La rabia que se siente, es infinitamente exponencial a la frustración por tener que justificarte.

Milenios bajo el yugo de opresores incompetentes y bastardos, a los que les resultaba, y resulta, terriblemente provechosa, la situación de tener a la mujer como un mero adorno, sirviente o un ser inferior.

Y a ella, en su pequeño mundo, en su pequeño pueblo, en su pequeña vida, llega un día, en el que le regalan muñecas y cocinas de juguetes, y grita descorazonada, que no quiere ese tipo de trastos, que lo que quiere es una raqueta de tenis. Y otro día, alguien decide que tiene que sumarse a un curso de costura, y se niega, porque que lo que quiere es aprender a volar sola, y no a coser los calzoncillos de nadie. Y lucha constantemente. Constantemente. Y un día crece, y alguien le dice que tanta lucha sin desfallecer ante lo que cree correcto, es porque está menstruando, porque de otro modo no podría tener tan mala imagen de la relación hombre-Alfa mujer-Beta. Increíble. Y si vas con hombres, eres una puta, pero ellos unos machos. Y si no te casas eres una solterona, pero ellos unos independientes. Y si estudias, trabajas y vives sola, eres una egoísta, pero ellos unos hombres de éxito. Y pasan los años y sigue constatando que nada ha cambiado. Absolutamente nada. Y recuerda a su madre, subyugada a unas normas de las que no supo huir, pero que salió en defensa de su hija como una loba, aunque siempre le decía con dulzura, que lo que ella perseguía era una quimera.
Y ahora, que han pasado años, ante un nuevo alegato de igualdad, la respuesta esta vez es que, seguro que está menopaúsica, porque de otro modo es imposible que diga esas cosas, y que mejor que se lo haga mirar. Años de vida, resumidos y consumidos, en lo que ellos deciden por ti y opinan de ti ¡Grandes mentes, esos hombres a los que quiere hacer entender que, aunque seamos diferentes, merecemos los mismos derechos y respeto, sí señor!

Sigue luchando día a día, a veces desfallece, y abandona… no la lucha, no, sino toda esperanza. Pero seguirá batallando hasta el último aliento, porque se lo debe a sí misma pero, sobre todo, se lo debe a ellas…

sábado, 11 de julio de 2020

Abre la puerta




Echaba de menos sus inicios. Sus locuras. Sus tímidos escritos. Sus nervios cada vez que comprobaba que tenía un comentario, y su temor por leerlo. Sus momentos de gloria compartida con sus efervescentes amigos literarios. Sus pequeños logros para premiarse. Sus risas y su estupor. Ahora todo había cambiado, todo era diferente, todo era más frío, más impersonal, nadie leía sus desvaríos, y pocos entendían sus historias...

Supo que todo cambiaría esa noche, porque todo lo cotidiano se le antojó absurdo, pero, además, notaba en la sangre un regusto de agitación que estaba fuera de lugar. Extrañas las sensaciones que nos abordan y que luego se convierten en algo real. Es increíble como sentimos aquello que no es tangible convirtiéndolo en un hecho de dimensiones extraordinarias.
Y esa noche lo supo: supo que llamarían a su puerta, y su pequeño y estable mundo desaparecería para siempre. Y supo que eso sucedería si se decidía a abrir la puerta. Y la abrió.
Ya no importaba nada.
Lo único que seguía teniendo en mente, mientras se le nublaba la vista, con un escalofrío de gozo y temor, era aceptar todo lo que vendría después para poder escribirlo.
Y así de nuevo, volvería a tener pequeños logros para premiarse. Recuperaría sus risas y su estupor. Volvería todo a ser como al principio. Y dejaría de ser todo frío e impersonal, y todos leerían sus desvaríos, y todos entenderían sus historias... y... todo esto lograría si lograba sobrevivir a esa noche.


lunes, 6 de julio de 2020

Agua




Fui yo, la que mirando esa poza de agua, descubrí entre el lodo mi verdadera naturaleza. Me vi como lo que era realmente: un ser malvado. Sabía que te destrozaría la vida si seguía a tu lado.
Pero cometí el error de darme otra oportunidad, de pensar que todos podemos cambiar, que tras mi máscara lograría silenciar mis demonios. Hasta que acepté, que no era posible, y te dejé.
Un día, años más tarde, te reconocí en el retrato robot que pululaba por todos los diarios, como uno de los hombres más buscados del planeta. Eras un bastardo, que torturaba y después, asesinaba a mujeres. Mujeres que se parecían a mí.
No me lo agradezcas, no lo hago por ti, lo hago por ellas. Ahora te apunto con esta pistola, porque yo tuve la sensatez de dejarte ir en su momento, pero tú fuiste tan estúpido de no olvidarme.

Tal vez mi maldad, era un don, que se creó para acabar con otro ser más malvado que yo. Tal vez, si yo no hubiese existido, todas esas mujeres seguirían vivas. Tal vez, si no te hubiese conocido, no habríamos llegado a este desenlace. Tal vez, si no te hubiese dejado, no habría detonado tu locura. Tal vez… Tal vez…
Solo sé que ahora, cualquier reflejo de mí en el agua, ya no está distorsionado, ya no hay lodo que lo empañe, porque desde que acabé con tu vida, el agua es cristalina.

sábado, 4 de julio de 2020

Premisa



En la fiesta, con sus amigos de la universidad, se lo pasó tan terriblemente bien, que olvidó cuanto había comido, cuantas copas había tomado, o cuanto había mermado su rectitud al aspirar el humo de esos cigarrillos deformes y enormes, liados a mano por algunos de los más veteranos del grupo. Bailó hasta que su cuerpo no pudo más, rio hasta que brotaron las lágrimas de pura felicidad. Una fiesta condenadamente liberadora y armoniosa. Toda una dicha volver a estar todos juntos después de treinta años, con esa bellísima, eterna y rejuvenecedora amistad.

A las cinco de la mañana, decidió que le quedaba un buen trecho hasta su casa, que su cansancio empezaba a resultar más que evidente y que, por fin, había llegado el momento de poner fin a esa maravillosa noche.
Dado que habían contribuido entre todos a la compra de todo lo que se requería para un buen festín, decidieron repartir todo aquello que había sobrado. Ella, práctica como siempre, optó por llevarse una barra de pan, dos longanizas secas, una bolsa de patatas sabor campesinas, una botella de zumo de naranja, tres latas de atún, cuatro tomates, y dos lechugas. Lo colocó todo en el asiento del copiloto y partió hacia su destino.
Iba cantando a puro pulmón, cuando distinguió las luces del bloqueo policial en la carretera.
Explican, los que creen que van a morir, que toda su vida pasa en unos instantes por su mente, a ella, que no iba a morir, pero sí que lo deseó, le pasó todo lo que había hecho en la fiesta en un nano segundo, hasta parar delante del agente de tráfico. 

El joven agente que la paró recién salido de la academia, cuando hizo que bajara la ventanilla para hacer su control y pedir papeles, al ver que llevaba esa bolsa llena de cosas “tan normales y necesarias” imaginó que era una “pobre ama de casa con cara de cansada" que volvía o iba, de trabajar o de cuidar a sus nietos, o de vete tú a saber la vida de esa pobre mujer, que, a esas horas, iba cargada con esa compra que delataba lógicamente, que era una gran y sacrificada persona… así que la hizo pasar, sin más dilación, con una sonrisa condescendiente.

Ella, sintiendo que era el final que la noche merecía, acelerando moderadamente, se fue pensando en que la fiesta la había rejuvenecido, en que aun podía hacer servir su sex appel, y en que era increíble cómo había hecho mella en ese imberbe agente de tráfico…



Este escrito de Juji, podría haber sido una historia más de las suyas, pero lo que ella no sabe es que los hechos finales, fueron completamente diferentes..

Yo, soy ese agente a quien describe como recién salido de la academia, imberbe y tremendamente inocente y un poco imbécil, todo sea dicho. Y no es así. Noté en la mujer una alegría en su rostro empañada por el temor de mi detención, que me bloqueó instantáneamente. Imaginé, que con las emanaciones que desprendía, venía de una fiesta privada nada desdeñable. Su bolsa delataba diferentes marcas blancas, así que, no podría ser una compra hecha en el mismo supermercado, la deducción lógica, era que eran las sobras de esa misma fiesta. La dejé pasar, porque vi en ella a mi madre: una mujer fuerte y bella, independiente y divertida. Sabía que estaba en condiciones de conducir, porque su consecuente determinación la avalaba. La dejé pasar porque merecía acabar la noche con una tremenda sonrisa y un bello recuerdo.


Yo, soy la mujer que Juji cree que al pasar el control, pensé en mi rejuvenecida y reencontrada belleza, capaz de hacer mella en un crío, que se parecía enormemente a mi hijo. Nada más lejos de la realidad. Supe en qué estaba pensando ese joven, en cuanto cruzó su mirada con la mía, detecté inteligencia y deducción de la situación inmediatamente, y también, supe, que me dejaría pasar sin más, porque aunque era evidente que había pasado una buena noche de juerga, mi semblante expresaba también seriedad y control. Sabía que estaba en condiciones de conducir, porque mi consecuente determinación me avalaba.

lunes, 29 de junio de 2020

Dispersión




Ayer, fue un día productivo en la creación mental de un magnífico relato, así que, me fui muy diligentemente al ordenador para escribirlo, pero me despisté mirando las rebajas online. Cuando estaba a punto de darle a la tecla comprar, me llamaron por teléfono, perdí muchísimo tiempo en la conversación intranscendental pero amena, y cuando acabé tenía la boca seca, así que me hice un té bien helado, pensar en lo fresco que estaba, me llevó a prepararme una tostada con salmón ahumado que tenía en la nevera, me senté y mientras engullía, me paré a contemplar mis dedos, decidiendo que en cuanto acabase mi pequeño festín, me pondría a hacerme la manicura, y mientras se secaba el esmalte de mis uñas, en ese intervalo donde nada puedes hacer con tus manos, mis pies empezaron a moverse rítmicamente, con la canción de turno que salía de alguna ventana del vecindario, así que me propuse apuntarme de una vez por todas a las clases que dan en mi barrio de tango, me fui a mirar dónde estaba el folleto publicitario que guardaba en el cajón del mueble-aprieta-que-aun-cabe-otro-papel, cuando en vez de encontrar el susodicho, encontré la tarjeta del hijo de Jacinta, mi ex vecina, que ahora está pasando unos días de vacaciones por aquí, y me dijo de quedar un día antes de irse. Cuando fui a coger el teléfono para quedar con él, me dio por pensar, qué me había traído hasta ese instante, cuando hacía unas horas, estaba a punto de escribir un magnífico relato… Relato que olvidé, lógicamente, sino habría escrito algo realmente bueno, seguro.

sábado, 27 de junio de 2020

Tú, yo, y...



                                                                                              ❤️

Una vida, juntos. Todo mi amor y el tuyo, en una caja de cristal. Fuimos niños, adolescentes y ahora adultos, siempre unidos. Nada me hizo tan feliz, nada te hizo tan feliz. No tuvimos descendencia porque así lo decidimos. Los dos, solos, siempre. Acoplados por ese amor incuestionable, por ese sentimiento que nos hacía tan especiales. Viajamos, vivimos en diferentes países, evolucionábamos a destiempo pero, juntos nos encontrábamos siempre al final. Éramos de esas personas que se entienden sin palabras, y que con una mirada, nos decíamos tanto o más. Nuestra telepatía nos daba escalofríos. Nuestros intereses, eran casi similares. Nuestros cambios de país, de ciudad, de barrio, en total y mutuo acuerdo… era un amor único y especial, como pocos.

Y un día, un maldito y terrible día, después de unos meses de nuestro último viaje para celebrar nuestros cincuenta años juntos, me hablaste de él, de tu infinito amor por él, de tu vida inconcebible sin él. Del día en cuestión y el lugar en concreto en que lo conociste. De cómo sin ser consciente, se adentró en tu mente. De cómo todo aquello que fuiste descubriendo de su vida, te fascinó más y más. De tu corazón, que era mío y solo mío, entregado y sellado para siempre a él… creí morir. Sentí el más absoluto y desgarrador dolor.

¡Cómo odiaba sentirte hablar con él! ¡Cómo odiaba verte sonreír cuando salías de una de sus casas con esa paz que te inundaba! ¡Cómo odiaba a ese usurpador! Y, cómo llegué a odiarte a ti, mientras me hablabas de su amor por ti… y por mí.
Tuve que decidir, si perderte o compartirte. Solo tenía una opción para seguir respirando: aceptar que nunca más volveríamos a ser dos, sino tres.

Y tomé mi decisión.

                                                                                                                       ❤️  ❤️

No quise hacerte daño con mi nueva y única fe. Jamás habría abrazado a otro, que no fueras tú, mi amor, pero él… él inundaba mi corazón como nunca habría imaginado que pudiera suceder. Sentí tu dolor, como flechas clavadas en mi corazón, pero no tenía más opción, que entregarme a él con todo mi ser. Fueron unos meses muy duros, pero, sabiendo que nunca nos separaría nada en este mundo, tuve la suficiente paciencia para que encontraras la senda que te conduciría de nuevo a mí, aceptando nuestro nuevo estatus… Sabía que encontraríamos la paz juntos, los tres, como un todo. 

Y entonces...
¡Cómo odiaba sentirte hablar con ella! ¡Cómo odiaba verte sonreír cuando salías de una de sus casas con esa paz que te inundaba! ¡Cómo odiaba a esa usurpadora! Y, cómo llegué a odiarte a ti, mientras me hablabas de su amor por ti… y por mí.
Tuve que decidir, si perderte o compartirte. Solo tenía una opción para seguir respirando: aceptar que nunca más volveríamos a ser tres, sino cuatro: Yo, tú, Jesucristo el nazareno, y Lakshmi, diosa de la fortuna.

Y tomé mi decisión.





viernes, 26 de junio de 2020

Molinos de viento




-¿Quién quieres ser?

-Yo…

-¿Qué crees que vas a conseguir con esa actitud?

-Es que…

-¿Cómo crees que será tu vida?

 -Pues…

No puedo dar una respuesta. No la que quieren oír. 
No puedo explicarles que no siento los mismos intereses que ellos abanderan. No me veo con un horario entre mis sábanas, que me obligue a abandonarlas para adentrarme en esa jungla de cemento, y tampoco, con una vida programada hasta esos límites que hacen que vayas desapareciendo. Mucho menos, siguiendo esas pautas vitales donde acabe siendo esposa, madre, y tal vez, abuela. Siento una rebeldía que me corre por las venas, donde cualquier opción que se me impone o plantea, me crea más y más desdén.  
Puede, que alguien confunda mis pretensiones con una gran estupidez, y no dudo que tal vez tenga razón, porque no hay nada más inadmisible en esta sociedad, que no querer ser alguien que te obliguen a ser, y a luchar, como un condenado, contra molinos de viento sin escudero. 

martes, 23 de junio de 2020

Tus secretos



¿Os cuento un secreto? 
Soy quien guarda vuestros secretos. Y no, no me gusta. Nunca me ha gustado. Pero me seguís induciendo a mantenerlos ocultos una vez que habéis acabado con esa frase maldita de “por favor, no lo cuentes o mi mundo se desmoronaría”.
Si yo fuese parte de un comando-anti-estabilidad-social, habría destruido la tercera parte de mi biósfera con la mera divulgación. Pero, aunque no soy una mafiosa, me rijo por la omertà o ley del silencio, ese código de honor, que para mí, es más importante que mi vida. Bueno, también os digo, que cantaría como una soprano, si para que confesara me amenazaran con torturarme, pero eso ya es irse a otro extremo.
En fin, aquí estoy, curtida y preparada, puedo seguir siendo la caja de vuestros secretos con combinación que solo yo puedo abrir, así que usad mis servicios, porque soy más segura que un Banco sin nombre. 
Años de silencio me avalan, hipócritas míos. 

sábado, 20 de junio de 2020

Si pudiera...



Si pudiera, llegaría hasta ti con mi vuelo majestuoso, y colmaría con mi aleteo envolvente tu espacio, llenándolo de ternura aérea. Te protegería con una de mis plumas a modo de talismán, para no tener que volver a ver tus lágrimas desde la altura donde me hallo. Te ofrecería mi pico para extirpar de tu pequeño mundo ese dolor que te aflige. 

Si pudiera, te haría volar junto a mí, y te enseñaría que las lágrimas de hoy, son tan solo agua. Y que un día crecerás, y de mí, tal vez, solo te quede un recuerdo o una añoranza, o el revoloteo continúo despeinando tu cabello en la lejanía... o el recuerdo, de que fui el dibujo de un cuento, sin la palabra fin en su última página.

jueves, 18 de junio de 2020

Amiga imaginaria


Te echo de menos, mucho, mucho, mucho de menos. 
A veces pienso, que formábamos parte de una película, una de esas que acaban siempre con final feliz, aunque te confieso, que también dudo de lo vivido durante todos esos años de amistad incondicional, ¿acaso fue una mentira? ¿Idealizamos algo inexistente?

Eras parte de mi vida, de hecho, no la recuerdo sin tu presencia incesantemente variable, pero siempre juntas, aunque estuviéramos separadas, a veces, por miles de kilómetros o por tan solo unos metros. Volver a casa, era volver a verte. Volver a seguir, como si nunca me hubiese ido, con nuestros logros, novedades y nuestras constantes travesuras.

Eras mi amiga. Era tu amiga. Incondicionales. Sin secretos. Sin mentiras. ¿Por qué ya no estás? ¿Por qué ya no estoy?


domingo, 14 de junio de 2020

¡Oh, por favor!




“Y creo que es mejor pegarse unas risas con tus seres queridos que llevar un reloj de marca. Bueno, si la marca no es muy cara, porque si es de mucho dinero, mejor te quedas con el reloj y luego lo vendes y entonces puedes comprarte más relojes y seguir riendo con tus seres queridos a la salud del reloj caro que os está alimentando… ¡Ah! ¡Y la paz en el mundo para todo el mundo mundial!”

Sí, así queda perfecto mi discurso, ¡me eligen seguro!, sino por mi belleza, por lo lista que soy, porque hablo y pienso a la vez lo que digo, cuando lo estoy pensando y diciendo.

jueves, 11 de junio de 2020

Recipiente de deseo




Si cuando tengo un deseo, a mí nunca se me cumple y al cabo de unos días, la gente que conozco lo consigue, entonces, ¿yo soy simplemente la lámpara?

domingo, 7 de junio de 2020

Sabia profecía




Hoy me han leído el futuro. Ha sido una experiencia fantástica, así que animo a todo el mundo que pase por esa emoción alguna vez en su vida. Todo un torbellino de frases lapidarias que, ininterrumpidamente, poblaban mi mente con un placer tras otro, porque la estupefacción ante una vida tan brillante, me ha dejado sin aliento.

La pitonisa, me ha augurado felicidad hasta el final de mis días. Una relación perfecta con mi cónyuge. Una carrera fulgurante para mis tres hijos. Riqueza y bienes a mi disposición sin restricción alguna. Y para finalizar, una vejez plácida y amena.

Estoy pasando por una depresión importante. No tengo pareja ni hijos. Recibo una mísera paga del estado y me veía, en la vejez, compartiendo habitación con gente tan afortunada como yo.

He pagado religiosamente, porque lo vale...
Haciendo planes de lo que me va a llegar, he olvidado mi depresión. A mi edad, ya no puedo procrear, así que recurriré a la adopción con niños ya mayorcitos. Lo de la pareja, también va a irme bien, porque Juan, el frutero de mi barrio, a sus sesenta y seis años es un mozo que sigue estando de buen ver, y siempre me invita a salir, así que la próxima vez pienso decirle que sí. La riqueza y bienes, indiscutiblemente, llegarán a través de las iniciativas, que ya he pensado como las aplicaré en la frutería. Y mi vejez, lógicamente, será plácida y amena, como ha sido profetizado.


martes, 2 de junio de 2020

Rabia




Hemos vuelto, y como si nunca hubiésemos estado confinados, todo sigue igual. Lo único que ha cambiado es que ahora, me ahogo con la mascarilla, mis manos están irritadas de tanto desinfectarlas y mi simpatía hacia el contacto humano ha desaparecido.

Repito que, todo lo demás sigue igual: mis colegas de trabajo siguen siendo hienas desgraciadas sin un ápice de empatía; lo que no funcionaba sigue sin funcionar; la hipocresía de aquello que se proclama en los medios que se está haciendo, ante lo que se hace realmente;  el despotismo y nepotismo, unidos como arma para crear más desigualdad; las horas eternas de trabajo que no son valoradas; las vicisitudes para poder ir al baño cuando tu cuerpo no puede más;  la ignorancia y estúpida arrogancia de los que desde su despacho crean mejoras sin saber absolutamente qué hay que mejorar…

¿Creéis que soy negativa, pesimista, extremista o rencorosa sin motivo? Y si así fuera, ¿acaso pensáis que vuestra opinión me importa?  
Venid a vivir lo que yo vivo, y después podréis juzgar.

viernes, 29 de mayo de 2020

Cuadro desenfocado



Como me ha cambiado la vida…
Ahora mis flores están siempre frescas. Mis sábanas siempre perfumadas. Mi reloj siempre en hora. Mis anhelos bien saciados. Mi despertar, plácido y alegre. Mis manos siempre abiertas. Mis miedos aniquilados. Mi rabia evaporada.
Mi mente, ahora es un cuadro: el marco es tu protección de amante; el lienzo, mi expresión al ser amada. Y cuando me paro a contemplarlo…
-¡Nena! ¡¿Dónde están mis llaves?!
-Cariño, están donde siempre las dejas… ¿podrías dejar de gritar que estoy leyendo?
-Pero si no te grito, es que cuando te pones a leer, parece que no me oyes y estás ida.
-¡¿Ida?! Pues no voy a decirte que pareces tú, con esa gorra y esa camiseta, de un equipo que nunca gana.
-¡Con mi equipo no te metas!
-Pues tú no lo hagas con mi lectura.
-Pues tú no te metas con mi equ….
-¡Dejémoslo ya!

Como me ha cambiado la vida…
Ahora, las mañana huelen a infancia. Las noches a caramelo. Los días a leche materna. Mi percepción del amor multiplicado, sigue aumentando, como se multiplican tus centímetros cada día que pasa. 
Mi mente ahora es un cuadro: el marco es mi protección de madre; el lienzo, tu rostro entre mis manos. Y cuando me paro a contemplarlo…
-¡Mamaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Que no quiero ir al coleeeeeeeeeeeeeeeee!
-Venga, cariño, que ya eres mayor para esos berrinches.
-¡Que nooooooooooooooooooooo! ¡Que ayer Miguel me dio una patada!
-Por favor, ponte la camiseta, que vamos a llegar tarde. Ya hablaré más tarde con Miguel para que no te dé más patadas, ¿de acuerdo, cariño?
-¡Que nooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!

Como me ha cambiado la vida…
Ahora mis mañanas y tardes, huelen a libertad. Mis trabajos a eficiencia. Mis logros a estatus. Mis horarios a pétalos de una rosa a la que arranqué sus espinas.
Mi mente es ahora un cuadro: el marco, es mi merecido ascenso al poder trabajar en casa; el lienzo, mis emociones conectadas fuera y dentro de mi jaula dorada. Y cuando me paro a contemplarlo…
-¿Oye, tienes ya el informe para hoy? La reunión por conferencia, será a la cinco. El dossier está inacabado…. Los…
-Sí, sí, no te preocupes, Javier, acabo de poner en marcha (una lavadora) unas ideas y en cuanto acabe de (planchar) organizarlo todo, te prometo que (en cuanto haga la comida) para las quince horas, lo tendrás.

Y cuando me paro a contemplarlo… creo que el cuadro está desenfocado…

miércoles, 27 de mayo de 2020

Me rindo




Creo que en mi barrio, aquellos que no me conocen de toda la vida, empiezan a murmurar sobre ese cambio y esas idas y venidas, imagino que pensarán que soy algún capo de la mafia refugiado, cuando ven que me espera una limusina para recogerme o cuando llega el repartidor y entrega paquetes con lazos de terciopelo azul.
Llevaba años resistiéndome. Ella nunca ha dejado de insistir, lo reconozco, pero mi testarudez prevalecía ante esos cambios y ostentación que yo no necesitaba.
Mi hija es rica, muy rica. Siendo relativamente joven, empezó a crear una empresa, de la nada, que la ha catapultado a la cima.
Ahora, me he rendido, porque, ¿Qué queréis que os diga? “ellos” lo tienen todo más fácil. He viajado en pleno confinamiento con un pase especial. Me han atendido en el mejor hospital privado por una simple sinusitis como si yo fuera alguien sumamente importante. He recibido un trato y un servicio, que  uno solo puede llegar a soñar. Cualquier cosa, es sumamente fácil de conseguir… ni siquiera he tenido que hacer cola para hacer una compra. He tenido a mi disposición todo aquello que he podido desear… fuera lo que fuese.
Sigo viviendo en mi piso de toda la vida, porque es ahí donde viví con su madre y donde mi hija nació; a este rincón que forma parte de mi historia, sí que no renuncio. Pero, a todo lo demás, a todos esos privilegios que nunca habría soñado, a eso, ya no quiero ni puedo renunciar.

Creedme… vosotros también os habríais rendido.

viernes, 22 de mayo de 2020

Descendencia maldita




Algunos de vosotros, hipócritas empedernidos, me tacharéis de mal padre o de persona non grata en vuestras vacuas tertulias a partir de ahora. Tal vez, hasta corra la voz, fuera de mi estrecho círculo, y en mi club de caballeros me insten a retractarme públicamente, por el buen nombre de sus componentes. Pero, por estos pequeños inconvenientes que pueden llegar a producirse en mi entorno, no puedo acallar por más tiempo, este sentimiento de desprecio, decepción y asco, que siento hacía mi hijo. 


Lo he criado como mejor he sabido, desde que su madre murió cuando él tenía seis años. He hecho lo indecible, para hacerlo feliz y que nada le faltara. Pero, ahora, ¿por qué debo ocultar la verdad? Ser padre o madre, no te exime de tener una opinión de tus vástagos. Y el mío es un indeseable malnacido. No sé en qué momento de su vida perdió los valores que le he inculcado desde pequeño, no sé cuándo dejó de ser bestia para convertirse en persona (no, no me he equivocado de sentido. Solo el ser humano es capaz de hacer cosas que una bestia jamás haría).
Si la otra noche no lo hubiera sorprendido, a punto de cometer un acto tan vil y execrable, no sé qué habría sido de la vida de esa pobre niña…

Lo he desterrado al otro lado del continente, donde se libra una guerra con los nativos. El mando militar que lo ha acogido, es un buen amigo mío de antaño, uno de los mejores. No quiero volver a verlo, hasta que sepa el valor que tiene una vida, hasta que entienda el ultraje que estuvo a punto de cometer, y el precio que se paga por haber obviado sus privilegios… eso si vuelve. Y ese sentimiento de pérdida, más mi incapacidad de no haber visto a tiempo en que se estaba convirtiendo, me están destrozando el alma.

Yo, tengo una excusa irrefutable para dar mi opinión sobre él, pero estoy convencido, de que más de un padre y una madre, en alguna ocasión, han pensado que esos seres que han parido, criado, mimado, educado, alimentado y que son sangre de su sangre, ojalá nunca hubiesen nacido.

Dejo todo por escrito, porque si muere en la batalla a sus diecinueve años, moriré con él, pero si vuelve… si vuelve y sigo viendo en él la mirada que vi en esos instantes de locura, yo mismo lo mataré. 

miércoles, 20 de mayo de 2020

Open your mind



Yo era la alegría de la huerta, antes de conocer a mi consorte. Luego, fui perdiendo mi sonrisa, mi brillo y mi arrolladora positiidad. Tampoco es que fuera todo culpa suya, era el ambiente y su educación, que lo habían transformado en ese ser rígido, y sin un ápice de empatía. Y me acoplé.
Un día, alguien vino a nuestra aldea y se empeñó en plasmarnos en un lienzo… cuando vi cómo nos había retratado, mi ira no tuvo límites. Así que a partir de entonces, hice que todo cambiara. Y cambió.

Ahora la algarabía, la improvisación, las fiestas y la modernidad, inundan nuestro día a día. 
Renovarse o morir...



lunes, 18 de mayo de 2020

Química





Érase una vez…
Un químico y una química. Él era fuerte cual acetato plúmbico. Ella era bella cual cetamina cálcica.
Se miraron, y en la retrofulgencia de su mirada, quedaron prendidos, como la nitrina de la nitropalmitina, pero el padre de ella, que además de ser fuerte era algo brutano, le dijo:
-Mira, difilitinolanominosa, si te vuelvo a ver salir con jóvenes monovalentes te pego una potasa en el cloruro que te sarbomonoideo.

Si te mueves siempre en el mismo círculo, con las mismas personas, donde se entremezclan los vocablos de tu profesión, puede llegar a crearse un lenguaje propio.

viernes, 15 de mayo de 2020

El verdadero Poder




Ni las puertas del infierno, le habrían creado más desasosiego que las de su edificio… Entrar cada día por ellas, era toda una inquietud, porque nunca sabía que le tocaría soportar ese día.
Una sola vez. Solo una, y su vida empezó a ser una pesadilla. No cometió perjurio, ni asesinato, ni robo, ni infidelidad, ni escupió en la calle… tan solo dijo lo que pensaba realmente en una reunión de condominio, sobre la prepotencia de la portera en el cumplimento de su deber.
Alguno de los presentes, se fue con el cuento a la susodicha, y la harpía desplego todo su poder en amargarle la existencia: mensajería que desaparecía y reaparecía a su antojo, rueda de bicicleta pinchada, perdida de llaves encontradas milagrosamente en un tarro de miel, desinformación sobre las visitas recibidas, prohibición de entrar hasta que el suelo no estuviera seco, trocitos de papel inseridos en la cerradura, etc., etc.

El presidente de un país, es un pelele que cree tener el mando; el poder, la auténtica autoridad, rezuma en una portera desairada.




martes, 12 de mayo de 2020

Oportunidad




Ya no tendré que afeitarme concienzudamente, ni sentir comentarios sobre mi enorme verruga en la nariz, mis dientes torcidos y cariados, y tampoco sobre mi halitosis. Ya no tendré que temer esa mirada de decepción cuando llegaba a la primera cita. Tampoco será necesario hablar mucho después y antes.
Será como en los buenos tiempos del carnaval, que es cuando la carestía de todo el año me la cobro hasta desfallecer.
¡Fornicio incesante!
¡Bendita mascarilla!

“En el medio de la dificultad está la oportunidad”