miércoles, 19 de octubre de 2011

Casi en silencio





Siempre susurra. 
Le susurra al viento sus temores, los días de tormenta y los días de calma.
A la arena, su alegría cuando llega a la cala y posa los pies en ella, después de amarrar la barca.
A la mar, sus secretos, en los momentos de ansia. 
A la luna, sus sueños, cuando en plena faena la contempla furtivamente y le regala un sendero de luz para volver a casa.
A las gaviotas, sus esperanzas, cuando revolotean exigiendo también su carnaza...
Y a su esposa, le susurra siempre al oído, cuando ella está dormida,  todo aquello que nunca se atreverá a decirle en voz alta.

Aquellos que dicen conocerlo, piensan que es un hombre de pocas palabras.

Si estos mismos supieran cuanto expresa en susurros... cuantos temores, cuantas alegrías, cuantos secretos y sueños y cuantas esperanzas...

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