miércoles, 12 de octubre de 2011

La decisión





Lo decidí una mañana del apenas iniciado otoño de aquel año tan determinante para mi futuro.
Fui abriendo cajones, armarios y cajas y con suma paciencia, fui desechando todo aquello que decidí superfluo para mi nuevo inicio.
La montaña que se creó de enseres inútiles, me hizo pensar en la estupidez humana y su irremediable perdición.
Salí de casa bien entrada la noche y agotada y excitada, cogí un taxi que me llevó a la estación.
En todo el trayecto ni un solo instante me giré para mirar atrás.
No era necesario.
Cuando al cabo de día y medio llegué a mi destino, supe que mi decisión impulsiva y temeraria, había sido la acertada.

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