miércoles, 12 de octubre de 2011

La nueva casa





En la entrada había tan solo dos macetas de geranios muertos, un saco viejo y deshilachado y unas botellas vacías. 
Eran otros tiempos cuando la entrada majestuosa denotaba calor de hogar, con sus macetas y plantas, con sus limpios adoquines, con su aroma de comida en el interior que invitaba a entrar, con sus sonidos lejanos y cercanos, con su calma de postal.
Ahora, era tan solo una casa más, habitada sí, pero tan solo por los fantasmas del pasado, como si no fuera ya, parte de un bello recuerdo.
El tiempo se había llevado consigo, la majestuosidad del esplendor de la creación humana y la vida de sus habitantes, y así, había cancelado para siempre la pequeña esperanza de volver a ver en un futuro una casa tan bella... solo que, para aquellos que sepan y entiendan, una casa es solo una casa, si no está habitada y en ella se forma una especial relación con la felicidad de sus habitantes.

Así que voy a comprar este estático adefesio, con sus paredes gruesas y desconchadas, con su pintura raída y casi inexistente y voy a hacer que la entrada vuelva a ser majestuosa... donde habrá risas y llanto, dudas, miedos y desencantos aderezados con amor y lucha sin rendición, pero donde tácitamente con tan solo una mirada a su entrada, todos sabrán, como yo,  que es, de nuevo,  un hogar.

-Vamos, hijo mío, tenemos mucho que hacer, antes de que llegue mamá.

2 comentarios:

  1. Sembla talment que tu també hi fosis el dia que vem trobar la nostra casa,...i sí, l'hem omplert de vida....
    victòria

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  2. No hi era Victoria, :) però imagino el que es deu de sentir... i ara imagino la vostra, plena de vida i de tant amor... que es tot un plaer pel sentits.
    Se que el teu temps es or, així que, moltíssimes gràcies pels teus comentaris.
    Muaks!!!!

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