martes, 22 de noviembre de 2011

El respeto




Te conozco por sus palabras y por ello te respeto. Te siento cercana y te quiero, porque formas parte del amor que siento por él. Por tu hijo.
Ya no estás… Tú tampoco. Pero sigues con él y conmigo y en nuestro pensamiento.
Cojo tu caja de costura, heredada y aceptada con cariño y te siento entre los hilos, las tijeras, los metros desgastados y ajados y sin proponérmelo, me adentro en tus pensamientos, en como serían, en que soñarías, en que creabas con tus agujas, en por quién y para quién, te hacías esos bellos adornos y esos vestidos elegantes.
No te preocupes, yo cuidaré de él.
Ahora duerme, tranquila, serena… descansa en tu merecido paraíso. Todo va bien.
Sigues formando parte de él y por reflejo, parte de mí también.
Voy a seguir cosiendo estos pantalones, mientras te sigo imaginando, vivaracha y feliz, como él te describe y yo te siento, a través de tu caja de costura…

4 comentarios:

  1. Bellísimo y emotivo texto. Delicado como una pluma. Me ha gustado mucho.

    Un abrazo.

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  2. Gracias, Maribel... aunque no te lo creas, aún me conmueve pensar que alguien me lee, que alguien se emociona o rie con lo que escribo... sigo sin creérmelo realmente... En fin, de nuevo gracias por tus comentarios...
    Un abrazo.

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  3. Juji,
    Me has emocionado mucho con este relato, me ha encantado. Un beso

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  4. Gracias a ti, anónimo, por expresarme tu emoción.
    Un beso para ti también.

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