lunes, 5 de diciembre de 2011

El regalo




Se encontraba en la más absoluta oscuridad, tumbado en su cama, pensando. No eran pensamientos cuyo estudio le dieran un resultado satisfactorio, de hecho, ni el mayor y más potente de los ordenadores, habría sabido dar una respuesta coherente, tal era el caos mental con el que los exponía. ¿Cómo habían podido regalarles algo así?, se repetía una y otra vez.

En la otra habitación, la escena era más o menos la misma, solo que ella tenía muy claro cual sería el desenlace y consiguiente resultado de sus pensamientos. Haber optado por una noche de reflexión para saber si se quedaban con el regalo le parecía una bobada, pero su marido, poco propenso a incluir en sus vidas más obligaciones, aunque fueran acompañadas de gran satisfacción, la había instado a ello.

Había que tomar una decisión.

Él, no llegó a nada concluyente cuando sus ojos se cerraron. Ella, se adentró en el mundo de los sueños con una sonrisa.

A la mañana siguiente, mientras desayunaban juntos, ella supo por como evitaba su mirada, que él no había llegado a ninguna conclusión durante la noche, así que tendría que ser ella la que despejara la incógnita.   

- Nos lo quedamos.

Y como si el cachorro chao chao, entendiera las palabras, se aproximó a los pies de ella y allí se posó.

6 comentarios:

  1. Me encanta. Él tampoco se arrepentirá de quedárselo. Los perros forman parte de mi vida.

    Un abrazo.

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  2. Si es que basta con mirarlos a los ojillos esos que te ponen y ya estás perdido :) Compensa. Un fuerte abrazo, Maribel.

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  3. Si aprendes a congeniar con un perro, y de verdad te gusta, creo que hay pocas cosas que te produzcan tanta satisfacción.

    UN abrazo.

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  4. Estoy totalmente de acuerdo, moderato_Dos_Josef.
    Un abrazo.

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  5. Hola Juji!!!
    Nadie con un mínimo de sensibilidad se arrepentiría. A mi, mis perricos me dan tantas satisfacciones!!!. Siempre pendientes, donde voy ellos van y... son tan agradecidos!!!.
    Sara

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  6. Sí, Sara... y que sentido del "apego" incondicional tienen, ¿verdad?
    ¡Un fuerte abrazo!

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