lunes, 9 de enero de 2012

Confesiones





Padre, perdóneme, porque he pecado…

Verá, Padre, he hecho los deberes y se que tengo unos “pecadillos” capitales que confesar…

Pereza. Confieso, ante todo, que esto de estar confesándome ante usted, me da una somnolencia terrible y mientras hablo, imagino que estoy en otro sitio, pero me han hablado del cielo y del infierno, y no se si con este último podría estar a gusto, ya que odio el calor. Usted ya me entiende, Padre. ¿Qué no me entiende? Pues, déjelo, y sigamos.

Ira. Confieso, que la rabia a veces me nubla la razón y que llego a odiar al  prójimo. Pero sobre todo, a quien odio con más ahínco, es a la inepta y estúpida secretaria de personal de mi empresa. Un champiñón sin cerebro de mujer. Sí, sí, Padre, eso de que hay que amar al prójimo también lo he oído, pero es que eso es una falacia, Padre, y Usted lo sabe, ¿o acaso Usted ama a un musulmán o a un judío, como a un cristiano?, ¿no sabe qué decir, eh? pues ahí tiene la respuesta.

Lujuria. Confieso que tengo pensamientos obscenos y pecaminosos cuando mi marido se pasea por la casa desnudo y mi deseo no es el de procrear sino el de derrochar sus espermatozoides una y otra vez. Si Usted supiera… cuando hacemos la posición del loto del camasultra, yo… No se me altere, Padre, vale, ya me callo, que no recordaba lo de sus votos de castidad.

Soberbia. Confieso, que cuando me toque la lotería seré una nueva rica, sin escrúpulos ni miramientos hacia los demás y añadiré una "s" con cadencia en todas mis palabras, la contengan o no. Y, siento decirle, Padre, que dar algo a su Iglesia, ya puede ir olvidándose, porque digan lo que digan, no creo que necesiten dinero, porque digo yo, que si tanta necesidad dicen tener, ¿por qué no van vendiendo algo de esos anillos y cruces de oro y piedras preciosas que ostentan siempre por ahí sus cardenales?

Envidia. Confieso que, siempre veo más verde mi hierba que la del vecino y que mi vaso siempre está más que lleno, por mucho que esté vacío. ¿Peco, entonces de ser yo, la creadora de la envidia de otros, Padre? Y si es así, ¿por qué tengo que pensar en cambiar mi forma de ver las cosas si el problema es la mediocridad de los demás? Dice, Padre, que se ha perdido… ¿quiere que vuelva a empezar?, mire que para una vez que me confieso, no voy a omitir detalles y quiero que le quede todo bien clarito para que pueda interferir por mí, con ese Dios suyo.

Gula y avaricia. Estas van juntas, Padre, así que confieso, que nada me atrae más que una buena mesa, servida con suculento manjares y que si no pago yo el ágape, me saben muchísimo más suculentos. Y le digo, Padre, que nada tiene que ver lo de no pagar la comilona con que soy catalana, aunque vete tú a saber si influye…

¿Lo tengo muy mal, Padre?, ¿voy a ir al cielo? ¿Padre?, ¿sigue ahí? Padre, ¿dónde está?
¡Será…! ¡Hay que ver que susceptible!
Se ha ido sin darme la extremaunción… ¿O era el perdón?  Y ¿no tendría que darme algún certificado, algún resguardo, o algo que atestigüe que ya me he confesado?

Cada vez entiendo menos esto de la religión…

10 comentarios:

  1. Crítica y con un genial sentido del humor.Me ha encantado.

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  2. Gracias, Carmen. Un fuerte abrazo y ánimos, de nuevo!

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  3. jajajajajajaja jujujujujuj jijijijijij ... me parto con tus historietas y con tu gran imaginación ...tan próxima a la realidad..
    muchos bssoss.

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  4. ¡¡Como me gusta saber que mis historias hacen reír!! ¡Olé, por ti, Spaghetti!
    ¡Un besazo!

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  5. Toda la lectura la he hecho con el rictus de sonrisa y a veces de risa abierta, buen tono irónico.
    Besos.

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  6. Jeje, fina ironía. Confieso que a mí también me da mucha pereza confesarme, tanta que no lo he hecho desde la primera comunión.

    Un abrazo.

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  7. ¡Genial, Juan Carlos! Nada más bello que robaros sonrisas.
    Un besazo.

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  8. Pues deberias ir pensando en hacerlo ya, Maribel, a ver si después nos vamos a ver en el Infierno jajajajaja

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  9. Hola Juji...
    Para variar me has hecho reir durante todo el relato!!!.
    Eso si... vete acostumbrando al calorcito, que de esta no hay cura que te mande p'arriba.
    Besotes y sigue haciendo disfrutar a tus lectores de buenos ratos.
    Sara

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  10. Que alegria volver a verte por aquí, querida Sara. Pero... ¡pero mira que eres mala, que ya me envías al infierno sin remedio! jajajajajaja
    Un fuerte abrazo.

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