lunes, 2 de enero de 2012

Independencia





Desde hace ya muchos años, cada viernes hago lo mismo, en cuanto mis padres cruzan la puerta, despidiéndose de mí hasta el domingo por la noche. Dejo en el cajón de la cocina, ese donde siempre deja sus llaves mamá, una carta. En ella les explico el porque me voy de casa.
Y cada viernes, al cabo de unas horas, vuelvo, deshago las maletas, recojo la carta, la escondo de nuevo entre las páginas del Ulises de James Joyce, y con gran frustración, espero con paciente exacerbación, a tener más valor el próximo fin de semana.
Cuando regresan el domingo por la noche, ajenos a mis deseos de independencia, sonriéndome y explicándome con todo lujo de detalles que tal les ha ido su fin de semana, los remordimientos me carcomen, porque se del dolor que les producirá mi marcha, sobre todo, porque soy su único hijo, pero a mis cincuenta años, apenas cumplidos, tengo que hacerlo, tengo que encontrar el valor y no puedo demorarlo más...

4 comentarios:

  1. Hoy son los padres los que se emancipan de los hijos y les dejan la casa para irse a vivir al pueblo.
    bssoss.

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  2. Y sin remordimientos, Spaghetti :)
    Un fuerte abrazo.

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  3. Ja posats, a aquestes altures potser és millor que no se'n vagi, doncs que de qui a res li tocarà tornar per cuidar-los. Espero que les meves s'espavilin molt abans....
    petons Victòria

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  4. Jajajajajaja Victoria, molt i molt bó el teu comentari.
    Una abraçada molt forta!

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