viernes, 20 de enero de 2012

Misticismo felino



Odiaba a los gatos. Le repelía su presencia. Desde muy niña, consideró que lo de domesticados era un mito, porque sabía de su egoísmo y antipatía y había constatado en sus carnes, con el gato de la vecina, que lo de pacíficos y cariñosos, también era una enorme mentira.


Años después, un increíble e inesperado acontecimiento, la hicieron cambiar de opinión sobre los odiados felinos…


Estaba sola en la playa del camping, donde se alojaba por unos días, a miles de kilómetros de casa. Era una noche estrellada y magnifica, pero ni siquiera ante tan bella visión encontraba sosiego. 
Tenía que tomar una decisión y sabía que ésta cambiaría su vida para siempre. Ante la imposibilidad de encontrar una solución que no le rompiera el corazón, empezó a sollozar sin freno. 
Sin casi darse cuenta, al cabo de unos minutos estaba rodeada por los tres gatos que siempre merodeaban perennemente por el camping. Uno de ellos posó su cabecita en su pierna derecha, otro se subió a su regazo, mientras empujaba su hocico contra su pecho y el último, se posó a su lado silenciosamente.
Fue tan extraordinaria la muestra de afecto, que se dejó llevar, acariciándolos sin ningún tipo de reticencia. Poco a poco, fue calmándose y secando sus lágrimas... y como si de una película con final feliz se tratara, le llegó una melodía arrastrada por las olas del mar y en ella obtuvo la respuesta que tanto ansiaba.
Sabía que sufriría por la decisión que acababa de tomar, pero también sabía que su fuerza innata la ayudaría a superarlo con decoro y sin grandes cicatrices que el tiempo no pudiera curar.
Agradeció a sus nuevos amigos su ayuda, con más arrumacos de los que nunca se habría creído capaz de procesar a un felino y se guardó esta historia para un día no muy lejano... un día en el cual tal vez pudiera escribirla y así plasmar para siempre, a modo de homenaje, una historia tan increíblemente bella, protagonizada por una adolescente valiente y unos gatos... ¿solidarios?, ¿místicos?... ¿Casi humanos?

8 comentarios:

  1. A mí tampoco me gustan mucho los gatos como al protagonista del relato, pero sé que son animales sensibles y muy listos. Y muy místicos.

    Gracias por la visita
    un saludo

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  2. Gracias a ti, por la tuya, Rafa ¡y mucha suerte!
    Saludos.

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  3. La gatomaquia es mito y misterio ...se atribuyen 7 vidas a un pobre gato que cuando te mueres de tristeza te ofrece su cariño. Eso no lo hace cualquier gato.
    bsosss

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  4. Algo tendrán, ¿verdad, Spaghetti? cuando tanto te dan... eso sí, solo cuando ellos quieren, que siguen siendo "muy suyos".
    Besitos, poeta.

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  5. A veces vemos signos que nos confortan tras una decisión. Citas la entrega y cariño de unos gatos y es una bonita forma de hacerlo.
    Pueden ser otros signos, desde una mirada a una ráfaga de viento, a un rayo de sol.
    Lo dejo, me estoy poniendo poético.
    Besos.

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  6. Juan Carlos, siempre que puedas, no vuelvas a dejarlo, si te pones poético... porque unas bellas palabras siempre conforta leerlas y hasta pueden ser un signo...
    Besos y muchas gracias.

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  7. El teu relat confirma que els animals detecten molt ràpid l'estat d'ànim de les persones, perquè doncs els humans seguim considerant que els animals no tenen sentiments, i menystenint-los els tractem com objectes. Ah, si poguesin parlar, quantes coses podrien explicar.....
    petons Victòria

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  8. Tots aquells que em tingut algun cop a la vida un animal, Victòria, sabem que de vegades son més humans que els humans.
    Un plaer veure't per aquí, amiga.

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