martes, 14 de febrero de 2012

Comprensión




Tengo una hermana, a quien le gusta madrugar tanto, que a veces, dudamos de que haya ido a visitar su cama. En ese tiempo en el que todo es silencio y el cuerpo descansa, ella, lo emplea en dejarnos en nuestra puerta, alguna notita deseándonos buenos días, acompañada, a veces con un poema. O una rosa, aún cubierta de rocío en un baso, en el centro de la mesa. O se dedica a hacer pan, o tartas, o algún aceite. Nunca parece que la falta de sueño le afecte en absoluto y se la ve feliz y descansada.

Tengo otra hermana, que se pasa el día riendo. Ríe por todo y a veces, incluso por nada. Es la alegría de la huerta y nos hemos acostumbrado de tal manera a su risa, que cuando no la oímos, nos falta algo en el alma. Después, si la buscamos para preguntarle si le pasa algo, por haber dejado ese vacío sonoro, entonces la descubres sonriendo silenciosamente, admirando cualquier cosa que se cruce en su mirada.

Tengo otra hermana, que lo ve siempre todo negro y por mucho que intentemos hacerle ver la vida bajo el prisma de la positividad, nunca lo hemos conseguido. Su carita, que podría ser muy bella, es un cúmulo de arruguitas de preocupación, esparcidas por todo su rostro. Aun así, su buen corazón, ayuda a que la aceptemos pacientemente con su visión tan tremendista y la sigamos ayudando, sin desfallecer, a ver un día la luz del sol, sin pensar en que éste, en algún momento le caerá encima.

Tengo otra hermana, con timidez enfermiza. Pero, cuando nos habla, nos lee o nos canta, nos impregna de un alo celestial del cual es casi imposible desprenderse en todo el día. Tiene una voz tan cristalina y dulce, unos tonos tan acertados, una dicción y ritmo tan perfectos, que la admiración que sentimos por ella y por su don, nos hace a veces, perder los papeles y aplaudir como burdos espectadores en un teatrillo de pueblo, avergonzándonos después de nuestro comportamiento.   

Tengo otra hermana que, siempre nos amenaza con dejarnos, después se arrepiente y durante un tiempo es la más entregada y la esencia de la constancia. Después, vuelta a empezar y el ciclo se repite infinitamente. Muchas veces, la hemos instado a abandonarnos, para que descubra su camino, para que pueda encontrar aquello que anhela, recordándole que la puerta, a su vuelta, seguirá abierta, pero nunca se ha ido. Tal vez en su amenaza, resida su felicidad y con solo decirlo y creer que es capaz de cumplirla, le baste.

Tengo otra hermana, que, me avergüenza decirlo, se flagela continuamente. No estamos en absoluto de acuerdo con su expiación de pecados, ya que es imposible que los tenga, los piense o los haya llevado a cabo. Hemos intentado por todos los medios persuadirla de esta insensatez, pero no lo hemos logrado. Aunque, y cuesta reconocerlo, una vez que "ha expiado su pecados" con ese insufrible dolor, su cara desprende un alo de éxtasis inexplicable.

Y ahora, desde hace unas pocas semanas, tengo una nueva hermana muy anciana ya, que ha llenado de curiosidad, consternación, alegría, sorpresa, incredulidad, tristeza y desorden, cada rincón de este convento con los relatos de sus viajes, por todo el mundo, como misionera.

Y así, mi hermana que duerme poco o nada, ha empezado a despertarse tarde cada mañana. Mi hermana sonrisas, ha pasado a las lágrimas. Mi hermana pesimista, ahora lo ve todo con otros ojos. Mi hermana con voz de ángel, ha empezado a cambiar su timidez por altanería y a negarse a leer o a cantar. Mi hermana, tránsfuga, a afirmar, que jamás nos dejará. Y mi hermana masoquista, a esconder su correa ensangrentada, en el fondo de un cajón.

Y yo, que soy la hermana que todo lo escribe en este pequeño diario, para dejar plasmada parte de nuestra historia, hace días que he dejado de escribir. 
Necesito pensar.

Porque viendo los cambios que hemos sufrido cada una de nosotras por la entrada de un nuevo elemento, trayéndonos otros trocitos de mundo, otras necesidades, otros sentimientos, otras costumbres y otras maneras de ser y existir... me pregunto, si cuando uno se comporta en un cierto modo es por costumbre, por inercia, por convicción auto impuesta, por necesidad creada bajo fútiles fundamentos... me pregunto, qué y quien somos realmente. ¿Por qué un elemento externo puede conseguir en unos días lo que no se ha podido conseguir durante años con consejos, explicaciones, pequeñas amenazas, e incluso aplausos desbordados...?

Tengo que seguir esclareciendo estos hechos, porque más allá de las creencias, que siguen intactas y que hicieron que me encerrara aquí para siempre… antes de seguir aceptando lo divino, necesito entender lo humano.

12 comentarios:

  1. la presteza de caminar el propio sendero está siempre delante nuestro como la oportunidad que ofrece cada instante que por naturaleza es nuevo. Pequeños atisbos a modo de sensación lee a veces la mente sin temor. Esto, quizás, son sinuosas evidencias de lo propio.

    Buen relato Juji
    mj

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    1. Es un placer, mj.
      Yo también voy a leerte y a disfrutar haciéndolo.
      Un saludo y bienvenido a este pequeño rincón.

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  2. sor, ha sido una entrada preciosa, inteligente e imaginativa Gracias

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  3. Gracias a ti, Javier, hijo mío, por tus palabras. Le comentaré a las hermanas, que te ha gustado :) :) :)
    Que la paz sea contigo.

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  4. Muy buen relato, con ese último párrafo, colofón adecuado.
    Me interesa como cuentas la revolución que se produce en ese mundo tan cerrado al introducir un elemento nuevo, diferente, con vivencias diferentes, con mundo.
    Un beso.

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    1. ¡Hola, Juan Carlos! Me alegra enormemente que te haya gustado.
      Un abrazote.

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  5. Qué bonita entrada, Juji, me ha gustado mucho a mí también.

    Un abrazo y buen jueves :)

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    1. Un placer volver a verte por aquí, Mari Carmen y que haya sido de tu agrado la lectura.
      Un abrazote y ya, a estas horas... un deseo de buen viernes para ti.

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  6. hermana, venden dulces de esos que hacen pecar sólo con saborearlos? si es así páseme por el torno una docena seleccionados a voluntad que mañana me toca confesión

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    1. Javier, hijo mío. ¿No deberías primero confesarte y después, si tu pecados no han sido muy graves, entonces, y solo entonces, pedir nuestros dulces, a modo de recompensa, según tu penitencia? Apresurate en tu confesión y confiesalo todo, todo y todo y los dulces te serán entregados en un paño de lino recien horneados.
      Ve en paz, hijo mío.

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  7. Bon dia sor Juji, que en les vostres lectures diàries de les santes escritures no hi trobeu sempre referències a que tots estem interrelacionats?..... Ai! ai! que em sembla que la concentració s'us en va a passejar en aquestes hores de recolliment.....Bé, com que no hi ha mala intenció, segur que vostre senyor us perdonarà.....jejejejeje...
    petonets celestials, Victòria

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    1. Molt bó el teu comentari, filla meva... Que el Senyor sigui amb tu (més avui que estàs a l'infern) jajaja
      Muaks!

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