lunes, 20 de febrero de 2012

La carta




La luna, inmensa y blanca, dominaba todo el cielo, que esa noche, era estrellado y su luz, se colaba por la ventana abierta. La brisa marina, te acariciaba, filtrándose entre las cortinas, besando traviesa mi cuerpo casi desnudo. La destreza del servicio del hotel, lo había dejado todo impecable. No se oía ningún sonido que perturbara esa serena noche. Saboreaba mi Bourbon con deleite. Todo era perfecto para mi cometido.

Todo, menos mi carta de adiós. No lograba acabar de escribirla. No hacía más que rectificarla, mentalmente, una y otra vez. Y yo, me negaba a abandonar este mundo, con el último pensamiento puesto en una carta firmada con mi nombre, sin tener claro a quién iría dirigida y qué explicar en ella.

Era curioso. Mi decisión de suicidarme, había sido tomada meses antes, con total normalidad y serenidad y una vez aceptada, los preparativos, habían sido, como se suele decir, coser y cantar, pero llegado al último tramo, esta maldita carta de adiós, me estaba dando unos problemas completamente inesperados.

Estaba amaneciendo y mi carta, seguía siendo un folio en blanco. Decidí entonces, que de ninguna manera, iba a abandonar este mundo sin haber logrado la satisfacción completa en mi último objetivo, así que pospuse mi suicidio para la noche siguiente.

12 comentarios:

  1. Una gran decisión, o se despide uno en condiciones o mejor quedarse.
    Fuera de bromas espero que tu protagonista nunca llegue a escribir la carta y se aferre a la vida.

    Un abrazo.

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    1. Nunca se sabrá, Maribel... ya sabes que los personajes al final hacen lo que ellos desean y no lo que nosotras queremos.
      Un fuerte abrazo, ¡ah! y por favor, cuelga tu nuevo programa en el blog que me encanta escucharte.

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  2. TIenes razón, una carta en blanco junto a un cadáver levantaría sospechas acerca de los motivos del suicidio... pero tampoco hay que dar demasiadas explicaciones.
    bssos

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    1. Nada, nada, Spaghetti, que de explicaciones, que así se sepa del porqué de su decisión :)
      Un besazo.

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  3. Muy buena decisión, una no se puede ir de este mundo sin decir ni "mu".
    Original texto Juji.
    Un abrazo.

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    1. ¿Verdad, Elena? :) hay que dejarlo todo bien dispuesto.
      Gracias por tu visita y un fuerte abrazo.

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  4. Sí, hay que dejarlo todo bien dispuesto y dicho, pero..., digo lo mismo que Spaghetti, sin dar muchas explicaciones, las justas nada más...
    Aunque yo quisiera saber más...¿Será posible??
    Un beso

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    1. No lo se, mj... no se que sucederá. Prometo escribirlo, en cuanto mi personaje decida comunicármelo.
      Un abrazote.

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  5. Pues de entrada veo que está excelentemente escrita. La carta de despedida parece pender de una decisión firme, pero falta de motivación y en esa falta de motivación parece encontrarse la causa de la decisión como la causa de continuar. Y me gusta este segundo aspecto, esa necesidad de continuar.
    Besos, Juji.

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    1. Sí, es perfecto: la falta de motivación es la cuestión. Aunque, por ello, creo que lo tiene bastante claro, Juan Carlos. Tanto, que tal vez un día más, no le importe, mientras pueda irse con una buena carta. Aunque dado que "la vida te da sorpresas" no se sabe que sucederá mañana...
      Otro beso para ti.

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  6. Mi querida Juji...
    Creo que ese papel siempre, noche tras noche, ha de quedar en BLANCO!!! y ojalá asi sea.
    Sara

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    1. No lo se, mi querisa Sara. Como ya he dicho, el desenlance está en manos del protagonista... yo soy una mera expectadora que escribe lo que ellos me dictan.
      Un besazo.

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