lunes, 6 de febrero de 2012

Te repito, que no estoy loca...




No te preocupes, ya te derroco.
Te destrono.
Te bajo del pedestal donde estabas ubicado.
Me dijiste que tan solo eras un hombre y que te idealizaba en demasía.
La medicación me está ayudando, te lo aseguro.

Ahora que deseas ser tan solo un hombre ante mis ojos, te trataré como tal.
Voy a dejar de amarte, ya que, según los psicólogos, abogados, Policía y tú mismo, no era amor, sino “acoso enfermizo”.
Voy a dejar de enviar cartas anónimas a tus amantes de turno, explicándoles que no se metan en nuestra vida.
Voy a ser una Blanche DuBois, sin tranvía y sin deseo.
No eres nadie especial, según tú, y así te trataré a partir de ahora.
La medicación, me sigue ayudando, créeme, así que ve retirando la denuncia. O al menos, la orden de alejamiento de cien metros.

Se han acabado las notas de cariño. Los mimos, que aunque fueran imaginarios, eran perfectos.
Se han acabado las llamadas a cualquier hora para desearte un buen día, una buena tarde o una buena noche.
Se ha acabado lo de rebuscar en tu basura, para coleccionar tus desechos.
Se ha acabado lo de enviar invitaciones para nuestra boda y que después tenga recibir las humillantes respuestas de tus amigos, preguntándome si estoy loca. Y más cartas de tus abogados y más denuncias.
La medicación, ayuda, en serio.

Se ha acabo mirarte y ver en ti, al Único, al Mejor, al Hombre de mi vida.
Eres uno más. Nadie especial, ¿verdad?, además en tu última película hacías de un desgraciado corrupto y alcohólico y bordaste el papel. Tal vez es lo que eres, por eso te salió tan bien.
Me equivoqué. Te lo digo, porque la medicación ayuda más de lo que imaginas.
No quieres ser mí ser adorado y adorable ser especial.
No quieres ser mí Todo.
Se ha acabado lo de ser presidenta de tu club de fans y no porque me hayan echado, sino porque ya no me da la gana.
Quieres que te haga formar parte de la nada, vulgar y mediocre, que reside en la multitud, pues que así sea.
Ocultaré uno de los tatuajes de tu cara, al menos el más visible, con vendas y esparadrapo.
Dejaré de mirarte como te miraba, porque así me lo has pedido, pero no pienso tirar la colección de tus películas, aunque no todas son tan buenas como crees, que tener un Oscar, no te exime de ser un actor mediocre.
Eres tan solo un hombre. No una estrella a la que adorar, ni un ser excepcional.

Y aunque ahora te escriba esta carta, desde el psiquiátrico donde has conseguido que me encierren, tan solo voy a añadir para finalizar y antes de que pasen los enfermeros para darme mi medicación, y para que veas que ya estoy casi curada:

-¿Vendrás a recogerme cuando salga de aquí, o tendré que ir yo a buscarte?

6 comentarios:

  1. Que pasada, Juji. Pensaba que era una historia de amor roto y cuando he seguido leyendo, no he parado de reir. Que historia más macabra y divertida.
    Un saludo desde Canarias

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    1. Me alegra que te haya gustado y divertido, este cínico humor, Anónimo.
      Un saludo.

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  2. Pues si...,mi querida Juji, nuevamente lo has vuelto a conseguir, hacerme reir...
    Eres una crac!!!!
    Sara

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    1. No, no... La crac eres tú, con tu dispuesta sonrisa y tus comentarios-
      Gracias-
      Muaksss

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  3. M'encanten els teus finals,vaig seguint el relat amb aparent tranquilitat, però si sabesis les ganes que tinc d'arribar al moment JUJI: sorpresa on l'humor, el sarcasme, el cinisme ....irrompen a l'escena d'una manera contundent i definitiva.
    Gràcies per alimentar l'intel.ligència dels que et llegim!!!,
    victòria

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  4. M'ha encantat lo de "moment Juji", estimada Victòria (t'ho puc copiar?)... i què dir de la teva definició? Gràcies a tu i a la gent com tu, tant intel·ligent que em seguiu.
    Petonssssssssss!

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