viernes, 30 de marzo de 2012

El prestidigitador





Me convertí en el gran prestidigitador, reconocido y galardonado, que soy hoy en día, porque tuve que luchar, durante mi infancia, por mi única pasión. 

Mi madre me decía, que de qué me iba a servir leer tantos libros. Mi padre, a gritos, que apagara la lamparilla de noche, que gastaba electricidad para algo tan estúpido como leer. Mi hermano Juan, que estaba cargado de tonterías de niñas y que más me valdría jugar al fútbol como hacia él, para demostrar mi hombría, y mi hermano Matías, que si me creía alguien especial porque siempre estaba ensimismado en esas historias que solo me llenaban la cabeza de pájaros.

Hacía desaparecer mis libros durante el día, por arte de magia, cuando aparecía alguno de los componentes de esa absurda familia que me había tocado en suerte. Desaparecía de su radio de visión en cuanto estaban distraídos y a veces me divertía pensando, que salía un humo blanco del lugar, donde segundos antes, había estado. Hacía desaparecer la luz de mi linterna en cuanto los oía merodear por la puerta de mi habitación por las noches, con un truco mágico diverso cada vez, es decir, a veces si me daba tiempo, la apagaba directamente, otras la escondía bajo las sábanas y otras era el mismo libro, el que hacía el truco de magia que a su vez, desaparecía bajo otra capa de improvisación, como el pantalón de mi pijama o la almohada... era un pequeño mago frustrado y tosco, que tenía que esconder su gran pasión ante esos ineptos.

Soy un gran prestidigitador, porque unos ignorantes y mi gran pasión, me indujeron a ello.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Las fiestas en mi pueblo - Jueves literario




La Juji, sa io y ma dicho que escriba yo argo de las fiestas de mi pueblo, que un tal señor Manu-tais (hay que ver los nombrecitos que se ponen los modernos de hoy en dia) a querio que sea esa la idea de este jueves (¿es que esta gente no tie na más que acer que escribir y escribir ?)
Güeno. Yo sus esplico las dos más importantes de mi pueblo pa ver si sus animais a venir un dia.

Tenemos dos mu sonás: La fiesta del arcarde, el 1 denero. Y la fiesta de la sandia, er trece dagosto.

La del arcarde, se celebra tos los años igual que empezó la tradicion ace mucho tiempo atrás: tos bañandonos en el rio helao. Porque el mu desgracio del arcarde de entonces, robaba de nuestras arcas y se le tuvo que dar una lección y asi acabó en el rio, congelaico hasta los huesos el mu bribón. Ende entonces, nadie a vuerto a robar en nuestro pueblo y por eso lo celebramos a lo grande.
Y acaba la fiesta con tos borrachos.

Y la de la sandia, es er dia que se celebra el calamonazo con muerte incluia de Pepe er canicas, que le calló una sandia desde la terraza a su madre y lo dejó tieso. Y como que era mu querio en el pueblo, pa honorarlo, tos los años, ese dia tan señalao nos tiramos sandias a la cabeza, para reirnos un poco de esta via tan perra que nos a tocao vivir.
Y acaba la fiesta con tos borrachos.

Espero que sus gusten las fiestas más sonás de mi pueblo y  a ver si sus venis pacá unos dias que sus enseñaremos lo que es la diversion y no esas fiestas de señoritingos que hay por ahi.
Sin na más que deci, sus saluda, este que sus escribe.

-Pancraciaaaaaaaaaaa, ¿y ahora que me dijo la Juji esa, que tenia que hacer pa publicar esto que ya no me recuerdo? ¡Cagüen to!


Pa' saber de más fiestas, vusotros ir a la casa de  Manuel

lunes, 26 de marzo de 2012

Si no puedes con el enemigo...




Siempre demuestro lo humana que soy, cuando dejo un comentario en un blog, porque me gusta lo que he leído y llego al final del proceso y veo eso de: “ahora demuestra que no eres una máquina”
¡Juro que no lo soy!
Una máquina jamás perdería tanto tiempo en descifrar esas letras ininteligibles.
Una máquina jamás tendría esa paranoia de pensar “¿y si le doy para que me las cambie y las que me muestran son peor aún?”
Una máquina jamás pensaría eso de “me niego… ¡uf! Estoy por no dejar el comentario, pero es que me ha gustado tanto lo que acabo de leer…”.
Una máquina nunca sería tan testaruda como para seguir dejando comentarios, aún acabando con ese tic nervioso en el ojo.
Y sigo demostrando que no soy una máquina, cuando al final logro descifrar el captcha odioso y ¡ala! A crear frasecitas con las letras, que nada significan y a reírme como una loca, por las ocurrencias que me vienen en mente.
Lo dicho “si no puedes con el enemigo, únete a él”.

sábado, 24 de marzo de 2012

Culpable




Sucumbí a sus deseos, porque su boca era de caramelo. Olvidé mi juramento, porque ella, me arrastraba como un huracán. Acallé mi conciencia, porque no podía ser de otro modo, para sobrevivir, junto a su cuerpo. Olvidé que era el enemigo, cuando sus ojos brillaban fingiendo pasión. Sabía que me utilizaba. Lo sabía, pero dejé de luchar en cuanto posé el fusil para entregarle mi corazón. Dejé de tener patria. Dejé de creer en ese trapo al que llamáis bandera y en su significado. Todo en lo que había creído, por lo que habría dado la vida, y todo por lo que habría matado, en nombre de vuestra guerra, se difuminó entre sus sábanas.

Miembros de este tribunal militar de guerra, que me acusa de alta traición, me declaro culpable. Culpable de todos los cargos, sin excepción.

viernes, 23 de marzo de 2012

Testarudez





Desde que hace un tiempo, abandoné la ciudad y me convertí en una campesina, me siento casi completamente realizada.
Trabajo mi propia tierra, recojo mi cosecha, parte de ella, la vendo y la otra la guardo para cuando la necesidad lo requiera, que ya he aprendido la lección y no me juego el pan, sin reservas, ante las traidoras inclemencias.

Y hasta me sale la vena poética y cursi, cuando el cielo que contemplo cada día, es un lienzo de colores infinitos, o cuando el ritmo de mi corazón, acompasa al de los pájaros o cuando mis manos agrietadas, me recuerdan los esfuerzos recompensados…

Pero ¡maldita sea! Sino seria más completa esta dicha, si no fuera porque soy alérgica al polen, tengo sarpullidos cada vez que toco las malas hierbas, tengo fobia a las arañas, a las moscas y a las ovejas y porque, no se sabe el motivo, cada vez que hay tormenta, me cae un rayo.   

miércoles, 21 de marzo de 2012

Déjà vu - Jueves literario



Y de nuevo el mismo error inconsciente.
Voy a llamarte y cuando estoy marcando el número, me doy cuenta con una tristeza desgarradora, que ya no estas entre los vivos. 
Apoyo mi frente contra el teléfono y la frescura del plástico, me tranquiliza. No entiendo porque mi cerebro me juega estas bromas macabras, ¿de nuevo? Tal vez porque sigues tan viva en mi interior que aún no he asimilado tu partida como debería, o tal vez, porque cuando deseo contactar contigo es porque necesito consuelo, oír tu voz y con ello apagar mi tristeza.
Te lo suplico, estés donde estés, envíame toda la energía necesaria para ayudarme a superar este dolor. Y si no puedes, mañana te llamo…
Voy a llamarte y cuando estoy marcando el número, me doy cuenta con una tristeza desgarradora, que ya no estas entre los vivos. Apoyo mi frente contra el teléfono...




Más historias bellas, increibles y maravillosas en el Blog de Carmen Andújar

Reparto equitativo...





Si yo reparto sonrisas, los días de lluvia y cuando dejo el paraguas tras la jornada aguada, me siento feliz, porque he logrado mi cometido… ¿Podría alguien, a cambio, los días de sol y calor, ante mi hastío del estío, regalarme, una sonrisa, para cambiar mi mal humor?

domingo, 18 de marzo de 2012

Juntadores de palabras S.A.




Que no os engañe nuestro atuendo, porque el mono blanco y la gorra, son parte de nuestro disfraz y una vez que llegamos a ti, nos transformamos en aquello que necesitas.
Somos una empresa seria, formada por hombres y mujeres, de todas las razas y credos, cultos e imaginativos, y allí donde se nos requiere, juntamos esas palabras que tantos dolores de cabeza dan.
Tanto al desesperado escritor que se ha quedado en blanco, para ayudarlo a formar frases, y al final hacer nacer de esta simbiosis, historias a su gusto, tanto como al escritor capaz, pero incapaz de darle un efectivo final a su historia.
Nuestro precio es irrisorio, por el servicio que ofrecemos.
Entre nuestros miembros, tenemos, todo tipo de creadores. Clásicos y modernos. Incluso tenemos sección de refranes y chistes.
Todo lo acompañamos con puesta en escena, ¿qué eres un poeta maldito? Pues nos ponemos en consonancia contigo, emborrachándonos y fumando desesperadamente, hasta encontrar la rima que necesitas. ¿Qué eres un escritor refinado y con aires de grandeza? Nos vestimos con elegancia y fumamos en pipa, si te place, mientras creamos esos textos que a ti te gustan, pero que a pocos interesan por su complejidad.
Como podéis ver, somos lo que necesites que seamos, así que no dudes en llamarnos y pedir presupuesto, que encantados te haremos llegar, con un libro de regalo.
Porque somos lo que vendemos.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Telegrama






Me voy. Stop. De viaje. Stop. A las Vegas. Stop. Asumo horterada. Stop. A casarme. Stop
Por tercera vez. Stop. Mismo hombre. Stop. El amor es locura. Stop. Saludos de Elvis. Stop
Rectificación. Stop. Saludos de Juji. Stop.





lunes, 12 de marzo de 2012

Os lo ruego... perdonadme




Os lo ruego, perdonadme. 
No es mi intención hacer lo que hago con vosotras, pero no tengo más remedio. Simplemente, no puede ser. Sé que llegáis a mí, con muchísima ilusión y que me ofrecéis lo mejor de vosotras, pero, en serio, no os puedo acoger en mi casa.
Es cuestión de sensaciones.

Os escribo, porque llegáis con tal entusiasmo, que no puedo hacer otra cosa que plasmaros para que me dejéis tranquila, pero una vez que os leo, no puedo incluiros en mi particular menú literario, porque, sencillamente, no os siento como debería.

Me entristece cuando os envío sin miramientos, a ese fuego imaginario simbolizado por una papelera, pero sabéis que siempre os dedico un recuerdo, una invocación, un deseo de que podáis llegar a algún otro hogar que sea mejor y más experto que el mío, o simplemente, diferente.
No os culpo por vuestra insistencia, todos deseamos ser reconocidos y recordados, pero muchas veces, tenemos que aceptar que no somos imprescindibles para lo demás y que no nos quieren en su vida.

Por favor, dejad de insistir. Solo puedo elegir a algunas de vosotras, comprendedlo. 

Me gustaría pensar que no os vais a rendir, que vais a seguir luchando para que alguien os acoja, para que alguien os haga suyas y sepa sacaros provecho.

Si por mí fuera, os crearía un bello rincón, donde cualquiera pudiera admiraros, donde os dieran premios, donde se os concedieran palabras de admiración y se os mimara como a la mejor de vuestra especie, pero no sé hacerlo.

Historias desechadas y queridas, historias amables y persistentes que me llenáis inicialmente las páginas en blanco, os lo ruego… perdonadme.   

domingo, 11 de marzo de 2012

Cuando no puede ser... no puede ser




Me regalaron un pececito de colores, en su correspondiente pecera, alegando que para los orientales, es símbolo de buena suerte.
Mi pececito se suicidó, saltando de la pecera, al día siguiente. Pensé que era un pececito cobarde, y que no me había dado tiempo ni de intercambiar unas palabras con él. Y que había sido un egoísta, por no haberme dado antes, un poco de suerte. Pero en fin, allá él y sus pocas ganas de vivir.

Cometieron el error de regalarme otro idéntico. El mismo resultado acabó produciéndose: suicidio peceril.

La cosa, ya me mosqueó, cuando insistieron en regalarme otro. Lo acepté, pero no lo llevé a casa, porque estaba harta de tanto sacrificio y pensé, que hasta Neptuno acabaría enfadándose conmigo de ver como sus hijos acababan quitándose la vida en mi compañía. Así que, se lo regalé a una conocida, que tenia una enorme pecera en su peluquería.

Semanas mas tarde, me pasé por allí para ver si tenia que contribuir de alguna manera al duelo, que seguro que ella estaría pasando, por ser tan amante de los peces como era (tengo que confesar, que nunca le dije que yo era portadora de peces suicidas) pero mi sorpresa fue mayúscula, cuando comprobé, que mi pez estaba vivo e incluso había crecido unos centímetros.

Me regalaron un gatito, aún sabiendo todos de mi aversión hacia esos bellos pero, para mí, detestable animales. Lo acogí y poco a poco empecé a tomarle cariño. Al final me acostumbré a él y a su egoísmo y cuando ya formaba parte de mi vida, de mi rutina y de mi apego, el muy cobarde egoísta, se fue de casa.  
Durante días, mis amigos me hicieron jurar y perjurar que no lo había asesinado y enterrado en mi jardín. ¡Bandidos descreídos! Cuando al cabo de un mes, más o menos, apareció, lo hizo para despedirse definitivamente y nunca más volví a saber de él. 
Me consolaba pensar, que al menos, este no se suicidó, sino que se independizó.

Tras varios percances más y decepciones con diferentes tipos de animalillos, con sus correspondientes suicidios, muertes inexplicables y desapariciones. Decidí, por fin, que lo mío no eran los animales, sino las plantas.

Bien... ni que decir tiene, que tras varios intentos, en hacer prevalecer la flora de alguna manera en mi casa y el consiguiente y repetitivo rechazo de las mismas en sobrevivir para fastidiarme, ahora tengo unos preciosos cuadros de diversos animalitos y unas preciosas cañas artificiales de colores, que decoran mi hogar.

Cuando no puede ser... no puede ser.

viernes, 9 de marzo de 2012

Lector octogenario III El desenlace...




Después de más de una semana, en la que creía que había cometido una completa estupidez, hoy lo he visto por fin y cuando me ha mirado, me he quedado petrificada, he bajado la cabeza, como una niña avergonzada y cuando me disponía a seguir mi camino, me ha llamado por mi nombre y me ha mostrado un sobre, que seguidamente a posado en mis manos. Un sobre marrón, hecho con cartón duro y en el centro, a modo de cierre, una flor silvestre. 
Mi emoción era tal, que no he podido articular palabra.
He visto un destello alegre en sus ojos y una pequeña sonrisa en sus labios, cuando se ha despedido con un simple adiós y ha seguido su camino y esta vez y por primera vez, con su diario bajo el brazo y no leyéndolo apasionadamente, como siempre.

No lo he abierto, ni en ese momento, ni en el trabajo, ni tampoco subiendo las escaleras de mi casa. Ni cuando he abierto la puerta por fin, ni antes de ponerme ropa cómoda y relajarme. Porque era tal mi excitación de que encontraría en ese sobre, que necesitaba prolongarlo hasta que, he decidido que había llegado la hora. He puesto en mi reproductor, a Etta James, me he sentado en el suelo, acompañada de una taza de chocolate espeso y negro y entonces, y solo entonces, lo he abierto. 
En él hay una carta y algo muy pequeño envuelto en papel de celofán rojo.


Estimada Señora:

No imagina, lo que ha supuesto a mi edad, recibir su bonito regalo y sentirme protagonista de algo, por primera vez en mi vida.
Soy viudo y no tengo familia, porque nunca pudimos tener hijos. Tengo otro hermano que vive en Barcelona, pero al que nunca veo, porque ninguno de los dos puede viajar.
Mi rutina, como Usted dice, consiste la mayoría de las veces en comprar el diario y saber que pasa en el mundo, a primera hora de la mañana, pero antes ya he paseado un buen trecho y preparado mi desayuno. Después, llego a casa y cuido de mi jardín, sea invierno o verano y luego, miro un poco la televisión mientras como algo, que también, he preparado yo mismo, porque mi mujer, que en paz descanse, me enseñó a cocinar. Duermo un poquito, aunque poco, que sino después me levanto triste y vuelvo a salir a pasear. Siempre solo, porque ya no me quedan amigos vivos con los que hablar. Cuando vuelvo a casa de nuevo, ceno y me voy a dormir.
Mi vida, querida señora, como puede ver, no tiene nada de especial. El quiosquero me dijo una vez que me comprara un perro que me haría compañía, pero yo pienso que seria egoísta por mi parte, porque me queda poco para estar por aquí y después, ¿quien cuidaría de él?
Usted me ha hecho un regalo que no tiene precio: me ha dado alegría, ilusión y me ha hecho sentir importante. La figurita es preciosa y la he puesto en la repisa junto a la foto de mi mujer. Lo más importante de mi vida, junto a lo más bonito, que gracias usted, he podido sentir, cuando ya no esperaba nada de esta vida.
Le doy las gracias por todo y aunque no quiero que se asuste, le diré que ahora ya puedo irme de este mundo más feliz de lo que nunca hubiese pensado.
Le deseo todo lo mejor, mi querida señora. Y le ruego que acepte este broche. Era de mi mujer y aunque no valga mucho, es importante para mí regalárselo, porque ella lo llevaba el día que la conocí y era una buena mujer, como usted. Espero de corazón que viva muchos años y como dice en su carta, que alguien algún día, se fije en usted, paseando por la calle, leyendo el diario y le haga sentir lo que usted me ha hecho sentir a mi.

Su humilde servidor:

Josep Lallargs i Rossent


Por primera vez en mi vida, no encuentro las palabras adecuadas para expresar lo que siento…



Para seguir recordando...


miércoles, 7 de marzo de 2012

¡Esto no me lo esperaba!”- Jueves literario




Miento siempre. Miento, incluso cuando no miento. Miento, sin tapujos y sin vergüenza, y paseo esta mentira por las narices de todos.
Miento cuando expreso hasta los más ínfimos de mis sentimientos. Miento para que no me hagan daño y miento, para hacerlo o para no hacérselo a los demás. Miento según el día y la noche de lluvia ácida que me toca soportar, el humor con el que me levanto y la mentira que me toque reinventar. 
Miento, cuando me transformo en una zorra. Y miento, cuando soy el Zorro. Miento, cuando tras la peluca endoso otra peluca. Y miento, cuando os hago creer que mis ojos son azules, que mis manos son perfectas y que mi cuerpo y mis pensamientos, os pertenecen. Así que miento también, cuando os sonrío.
Miento cuando endoso ropas que crean más mentiras. Cuando me carcajeo bajo lágrimas de pena. Cuando escupo odiando al prójimo. 
Mato en nombre de una mentira. 
Odio en nombre de un amor mentiroso. 
Desprecio bajo la tortuosa mentira de la enfermiza envidia. 
Miento a los cientos de hombres que beso para un solo fin. 
Miento delante de un paisaje de plástico llenándolo de vida.
Miento, porque un día dije la verdad y me quemaron en la hoguera.

Miento y no dejan de adorarme, de permitirme más mentiras.

Pero no me llaman, La Mentirosa, como seria de esperar, sino la Grande. 
La Única y la Inigualable: La Star de cine, sin igual.


Pero, no os lo creáis, porque incluso ahora, que os confieso el porqué de mis mentiras, os estoy mintiendo…



Más historias en el blog de Any

lunes, 5 de marzo de 2012

Lector octogenario II




Lo he visto y me he acercado a él lenta y afablemente, para que no se asustara, dado que no me conoce de nada, ofreciéndole una sonrisa, presentándome y revelándole donde trabajo y le he rogado que acepte mi pequeño regalo, acompañado de una nota en su interior.

El regalo es una pequeña figura de barro preciosa, que encontré en un mercadillo y que representa a un hombre mayor, sentado en un árbol, leyendo un diario. Cuando la vi, recordé a mi "lector octogenario" y no pude evitar comprarla, aún sin tener muy claro, si tendría el valor de dársela algún día. O si llegaría a tiempo, ya que su avanzada edad, incita a pensar en el tiempo efímeramente.

Cuando llegué a casa, miré de elegir la cajita más bonita y adecuada, imprimí la nota y lo envolví todo con sumo cuidado. Lo metí en mi bolso y ahí seguía sin ser tocado, hasta esta mañana. Porque desde hace casi un mes, por culpa de mi cambio de horario (que por fin ha vuelto a la normalidad) no había vuelto a verlo, aunque siempre he girado la mirada hacia el punto por donde suele pasar, como un tantra repetitivo y consolador.

La nota que acompaña el regalo, es mi escrito, el que le dediqué en este Blog, porque no sabia que otra cosa decirle. Yo... tan solo quería, que supiera que su rutina, me llena, que su presencia me conforta, que no lo conozco de nada, pero que aun así, le tengo un cariño inexplicable.

No sé que habrá pensado de mi.
No sé, si cuando he seguido mi camino, habrá tirado la cajita envuelta con su lacito incluido, asustado.
Y tampoco sé, que habrá sentido, si la ha abierto y ha leído mi nota...

Me siento como una niña esperando a Santa Claus. Los nervios me devoran por dentro, deseando emprender mi ruta, mañana, hacia mi trabajo, para ver cual ha sido el resultado de este último y alocado impulso. 


domingo, 4 de marzo de 2012

El pececito




-Si lo has titulado “el pececito”, ¿me puedes explicar, por qué pones la foto de “un pajarito”?
-Es que me gustaba. Simplemente.
-Pues, aclárate ¿vas a escribir sobre un pez o sobre un pájaro?
-Bueno, ya incluiré un pájaro, pesada.

Estoy debajo del estanque helado. Nadie me ve. Nadie se acuerda de mí. Nadie, menos esa niña que siempre me tira migas de pan. Migas, que ahora, se adhieren al hielo y que a veces, algún pajarillo intrépido roba antes de que desaparezcan, deshaciéndose en este glacial improvisado e impropio de esta época y aquí.
Esto de ser pez de estanque, me saca de las casillas, por su monotonía, aunque mejor esto, que ser trucha de río.
Espero que el sol caliente pronto mi morada. Y que la niña vuelva a sonreír, cuando me entrevea con mis colores vivos y orgulloso zigzagueo.

-¿Contenta? Un pez y un pájaro, incluidos ¡y listos!
-¿Y la niña?, podrías haber escrito algo más sobre ella.
-¡Déjame en paz!

-¿Hablando contigo misma otra vez? ¡Mira que desvaríos escribes, cuando te duele la tripa por tanta tragantona de chocolate con churros!

jueves, 1 de marzo de 2012

Addio...




Addio, Maestro. Abbi cura di te, là in alto. 
Grazie per tutto.