domingo, 15 de abril de 2012

Un día cualquiera y la religión




Querido diario,

Empecé el día, cantando bajo la ducha y luchando de buena mañana, con los elementos, para que no me entrara agua y jabón en la boca, con tanta cacofonía. Y mientras cantaba, temí, que entrara por la ventana del baño, uno de la SGAE, para pedirme el canon de los derechos de autor y callé, por si acaso… y para no morir ahogada. Y con la toalla puesta, tuve que abrir la puerta, ante la insistencia del timbre a esas horas y mi enfado fue mayúsculo cuando a quien tenía delante, era a dos fieles adeptos de la “Cienciología”.

Miré embobada las nubes, como siempre, en cada semáforo, sin parar de hacer con ellas dibujos bajo el despotismo de mi imaginación y a cambio, recibí mil bocinazos más de los habituales, en cuanto el semáforo cambió a verde. Mi querido Diario, la gente ya no tiene paciencia. Y cuando volví a mirar en línea recta, ya tenía una hoja de papel en mi parabrisas, donde logré distinguir las letras “Iglesia del buen pastor...” antes de que se la llevara el viento.

Llegué más que puntual a mi cita rutinaria, porque como sabes, cuando te obsesiona la frase "el que te espera, a cada minuto que pasa, va recordando tus defectos con más intensidad", y yo tener muchos, minimizo la catástrofe, llegando media hora antes. Odiaré toda mi vida, a quien me dijo la dichosa frasecita, menos mal que ya no recuerdo quien fue. Y mientras esperaba en la entrada, alguien intentó convencerme, de que los “católicos protestantes”, eran mis aliados y tenía que conocerlos para poder unirme a su doctrina.

Más tarde, entré en un banco y tuve ganas de vomitar y/o vomitarles, encima de la mesa. Pero me controlé, porque en el fondo tan solo son los empleados de “La Bestia”. Aunque, no la descarto, de mi lista de "cosas por hacer". Cuando salí, me siguieron con sus cantos los discípulos “Hare Krishna”.

Y cuando por fin llegué a casa, y estaba en pleno proceso de desconexión del mundo, llamaron a la puerta. ¡No sé porqué sigo soñando, que algún día llamarán a mi puerta, y será una visita deseada!… Esta vez eran, los “testigos de Jehová”.

En fin, mi querido Diario, me voy a dormir. 

Mañana será otro día, otro día cualquiera más. 
¿Sin religión a la vista?

6 comentarios:

  1. Pero chuiquilla, ¿tú dónde vives?
    Si vivieras en un pueblecito como el mío sólo verías al cura (muy católico él), y a veces hasta se pasarían semanas y semanas sin verlo, a no ser que fueras a la iglesia.

    Muy cerca de donde vivo aquí en Córdoba, hay una iglesia católica y otra evangelista, pero ni unos y otros dan porsaco.

    Y cuando los testigos de Jehová llaman a mi puerta los largo dándole la monserga, debatiendo con ellos y haciéndoles entender que veo totalmente absurdos los postulados de su religión. Y claro, se van antes de que los convierta al catolicismo, jajajajaj...

    Un beso Juji.

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    1. Jajajajajaja, ¡Elena, te juro que me haces morir de risa! Un día tengo que ir a es pueblo y caminar sin prisa para ver que se "cuece" en esos lares :)
      Tu comentario es genial, ¡salá!
      Un besazo enorme.
      Y miles de gracias.

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  2. Antes solo eran los testigos de Jehová (testículos de Jehová les llamaba mi amigo Enric). Hoy el negocio se ha diversificado, uff, que cansancio, y mira que son pesados, sean quienes sean, incluso de la SGAE.
    Y esa variante de las empresas suministradoras de servicios. Creo que me he librado de Jazztel, pero Iberdrola no me deja vivir en paz ....
    Besazo, amiga, muy buena entrada.

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    1. Un acoso incesante, que bien trasladas a otros negocios; ya tenía un escrito sobre telefonía, ahora tocaba al acoso religioso, pero la lista es interminable, podríamos pasarnos años con los temas en cuentión jajajaja (hay que reírse ante tanta "gilipollez" o acabas con un tic nervioso en el ojo)
      Un besazo.

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  3. Juji te he dejado un regalo en mi blog, espero que te guste.
    Un abrazo.

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    1. San...
      Me gusta y lo acepto con ilusión.

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