sábado, 19 de mayo de 2012

La fealdad y su belleza





Te miro y no dejo de pensar siempre eso de: “Pero mira que eres feo y aún así, como que me gustas…”

Todo retorcido y extraño, con ese color marrón, cubierto por ese lacado transparente que no consigue ocultar tus defectos. Con esas formas imposibles y ese pie de metal que te incrustaron para mantenerte decorosamente erecto. Creo que eres la cosa más fea que he visto en mi vida, y aun así, como me gustas. Cada vez que poso una vela en tu otra artificial silueta metálica incrustada en tu parte superior, para este fin, me deleito observando tu fealdad y el éxtasis me confunde: ¿cómo una raíz de un árbol, puede ser tan sumamente horrorosa y bella a su vez?

Aún recuerdo el día en cuestión.

Presentación de una obra pictórica de una reconocida artista alemana, yo, toda puesta en mi papel de interesada, porque sencillamente, la obra en sí no me gustaba, demasiado abstracta y negra para mi gusto, pero no está bien, si te han invitado con ilusión, ser maleducado con tu desinterés, porque sé que cada artista pone lo mejor de sí mismo para apaciguar a sus musas. 
Al cabo de un tiempo prudencial, me abstraigo en mis pensamientos, porque mi hipócrita sonrisa de deleite empieza a resentirse y decido ir a la sala adyacente para tomarme una copa de champagne. Entre canapé y canapé y sorbitos a mi copa, apareciste tú.

Estás encima del impoluto mantel blanco, en un rincón de la mesa, con tus dos velitas blancas encendidas y me enamoro de ti. Que cara estaría poniendo en esos instantes y como te miraría, que alguien se acercó a mí y me preguntó en un castellano muy forzado, si eras tú el objeto merecedor de esa mirada. Abstraída, con las lucecitas que te envolvían aun más en ese alo de horrorosa belleza, contesté "que sí, que eras tú y solo tú, el merecedor de mi reconocimiento".

No lo sabía, pero quien había hecho la pregunta, era la madre de la artista. Me dijo que te había creado su hija, que te vio un día paseando por el campo y pensó en ti como en un bello portavelas (y no se equivocó). Se fue sin mediar alguna palabra (estos alemanes son así de escuetos) y yo seguí allí contigo, porque era el único lugar donde deseaba seguir estando en ese instante. 
A los pocos minutos, alguien posó su mano delicadamente en mi hombro, haciéndome salir de mi ensimismamiento: Era la artista.
Apagó las velitas, te retiró de tu improvisado pedestal y te ofreció a mí, diciéndome:

-Te lo regalo. Sabía que algún día alguien captaría su belleza, como me pasó a mí, a través de su fealdad. Creo que lo hice para ti.

No supe que decir, mientras te posaba en mis manos, y yo te aferraba con dificultad, más que nada porque aún tenía entre las mismas, la copa de champagne y un canapé, y te recuerdo también, que tu peso no es nada nimio.

Salí de allí, sonriendo e inmensamente feliz, por lo apenas sucedido, aferrándote como a un tesoro valiosísimo ¿recuerdas?

Así que creo, que algo de vida debe de quedar aún en tu interior, si después de varios años, aquí sigues y cuando te miro, siento y pienso siempre lo mismo: ¡pero que horroroso eres, pero como me gustas!


14 comentarios:

  1. Y hoy vas y le escribes... tiene que tener su sitio dentro de ti, seguro. La belleza no tiene cánones se han estandarizado tanto que a veces obviamos lo que realmente es bello para nosotros.
    Y otra es que el artista busco quien sabría que lo apreciaría para ellos son como hijos.

    Besos

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    1. Si es que, Matices, cuando algo gusta, no hay modas ni cánones que se impongan. Esa es la magia de la belleza: es según los ojos que la miran.
      Besitos.

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  2. Justo por eso se trata de arte, porque pellizca el alma, y puede ser abstracto, realista o cubista, y puede ser que te atraiga como un imán a pesar de no seguir ningún canon de belleza.

    Besos Juji.

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    1. Definición perfecta, Elena. Me ha encantado y coincido contigo... lo de "pellizca el alma" me ha parecido encantador...
      Besitossssss

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  3. Oye, que sí. Tienes razón en esa belleza de la fealdad. Lo cuentas con esa comicidad e íntimidad características. La idea de la obra expuesta no puede ser más extraña, pero oye, que lo que gusta, gusta y así es.
    Besos Juji.

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    1. Es que lo que a unos gusta a otro no, ¿verdad? Y menos mal :) ¿Te imaginas si a todos nos gustara lo mismo? que aburrido sería el mero hecho de vivir...
      Un besazo, Juan Carlos.

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  4. Así es Juji, puede ser el objeto más feo o la persona más fea, pero todo tiene ese punto de belleza que le hace especial y luego estan los ojos que la miran claro está.
    Yo miro esta obra con muy buenos ojos jeje.
    Un abrazo.

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    1. Jijiji, pues si miras esta obra con buenos ojos, San, entonces es que es bella para ti y nada se puede añadir :)
      Un abrazo.

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  5. Fue amor a primera vista...y como los amores íntegros...sigue vigente!
    =)
    qué bueno!

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    1. Eso es, Neo :) amor a primera vista.
      Besitosssssss

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  6. El subyugante encanto de lo feo nos habla de lo imposible que es definir feo o bello.
    La belleza supuestamente perfecta para serlo de veras, ha de tener un puntito imperfecto. Todo depende de los ojos con que se miran las "cosas"
    Besito.

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    1. La imperfección de la perfección... de la belleza y la fealdad... sí, Natàlia, buenas definiciones.
      Besitos.

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  7. Penso que l'enamorament ve justament per la seva imperfecció.Per mi a la perfecció li falta ànima, sort que no existeix!
    Petons
    Victòria

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    1. Coincideixo amb tu, Victòria, la perfecció no existeix.
      Petons.

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