viernes, 22 de junio de 2012

Esperando...





Su madre maldecía entre dientes, la mala suerte que había tenido al quedarse preñada de aquel desconocido, conocido en un bar. Esperaba que su hijo, dejara de esperarla durante tantas horas en la calle, mientras ella esperaba que el último autobús llegara...

Él esperaba, como cada día desde que acabaron las clases, sentado en la acera, con la cara de cera, en un rincón de su calle. 
Calle intransitada y en penumbras, hiciese sol o llorase el cielo lágrimas ardientes. Calle que hacía más de casa que de calle. 
Siempre se sentaba en ese mismo rincón, siempre encima de la piedra desgastada y fuera del tiempo. Esperando... nunca sabía que esperaba en concreto, pero él esperaba. En silencio, sin casi moverse, durante horas. Horas de espera que empezaban cuando todos huían del calor para hacerse una siesta, una partida de cartas, o una mala jugada a la vida sin arrepentimiento.

Sentado ahí, un día tras otro esperaba que su vida cambiase en algún modo. 
Esperaba, que al caer el sol, su madre llegara de trabajar y esperaba que un día supiera en que consistía ese trabajo que tantas horas le robaba y tan desmaquillada acababa. 
Esperaba que un día apareciera un hombre identificándose como su padre y lo abrazara, cosa inútil, sin identificación que demostrase tal magnificencia en su declaración. 
Esperaba que el verano acabase, para poder volver a la escuela y al menos allí poder distraerse con las historias de la Historia, de don Anselmo, el único adulto al que respetaba. Intuía que de una manera u otra si seguía ahí esperando tal vez un día, acabaría entendiendo quien mandaba más en el barrio, si el matón de turno o la mama del matón, acabado su turno.
Esperar, cavilando sinsentidos, ahí sentado era su única opción veraniega. Nada había en casa, ni tan siquiera un televisor, una radio y mucho menos un ordenador. 
Esperaba el día siguiente. Incluso, esperaba crecer con dignidad, marcharse un día sin mirar atrás, o al menos que cuando ese día llegara, hubiese llegado el momento de dejar de esperar.

Su madre maldecía entre dientes, la mala suerte que había tenido al quedarse preñada de aquel desconocido, conocido en un bar. Esperaba que su hijo, dejara de esperarla durante tantas horas en la calle, mientras ella esperaba que el último autobús llegara... 
Si al menos hubiese sabido como era el padre, habría sabido como es su hijo, pero desde luego, nunca lo averiguaría, por lo menos por ahora, era demasiado joven... mejor esperar a que crezca, o mejor esperar y no preguntar. 
A veces es mejor seguir la vida en silencio, mientras esperas... aunque no sepas, que esperar ya.   

16 comentarios:

  1. Uff, esa descripción de ese niño esperando a su madre me ha puesto la piel de gallina.
    Qué historia tan tremenda Juji, y qué bien narrada.

    Besos.

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    1. Gracias, salerosa y emotiva amiga. Es un placer saber que esa piel tuya vibra (omito "gallina" por si acaso la fobia aparece jijiji), incluso aunque sea aun relato algo triste.
      Un fuerte abrazote.

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  2. Jujita, quien espera desespera. Vidas cifradas en esperas a la espera, en la calle, a la espera y la vida pasando no se para ni se espera. Un relato noctámbulo de corazones solitarios a la espera, me has conmovido, sabes poner letras con registros muy distintos, temas variados, mi aplauso.
    Besitoo sin esperas ni demoras.

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    1. Lo de Jujita es una pasadita, a mis 45 pétalos, me siento como una osita jijijijiji. A ver, si Juji significa Cruz en Japonés. Jujita, seria crucecita, ¿No? Entonces soy vuestra crucecita juevera, que se sale siempre del guión con su ironía y va a la suya, pero siempre fiel al tema ¡¿eh?! :)
      No esperes que no te diga, que eres un tesoro, y por mucho que esperes que no, seguiré pensando lo mismo... mientras espero...
      ¡Muaks!

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  3. Que triste la imagen de ese niño sentado esperando, la imagen de la madre esperado, ¿a qué tanta espera? que tome a ese hijo de la mano, lo abrace, lo mire y no busque ver a ese padre que no es, pero que vea al hijo que está ahi, tan cerca y tan lejos.
    Juji tocando hijos ayyyyy! Que vida tan complicada y tan dificil para algunos.
    Un abrazo.

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    1. No puede San, porque trabaja todo el día. No puede, porque... porque la historia va de "espera" y no de resoluciones :) Y a ver, ¿qué es eso de "Juji tocando hijos ayyyy"? jijijiji Juji toca todos los temas "der mundo mundial" Escribir, escribir, escribir ¿no te obliga tu mente, San, a no dejar de hacerlos sea el tema que sea? porque a mí sí... y me encanta.
      Besazos.

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  4. ¡Precioso relato! No vamos a negar que un poquito triste, pero en absoluto le resta encanto.
    Y a tenor de esperas y esperanzas, unos versos ajenos, de Francisco Cejudo, poeta amigo y cercano.

    A la esperanza la viste el azar,
    con túnica de burla.
    La que usan los dioses,
    en sus ratos de juego.

    Un beso costero.

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    1. Bellos versos, Tyrma. Gracias.
      Un beaszo enorme.

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  5. Hola, que tengas un excelente fin de semana, ha sido un placer leer tu blog, es excelente. Te invito de manera cordial a que visites el Blog de Boris Estebitan y leas un poema mío titulado “Muy tarde como para tomar acción”, es un poema sobre un amor que no pudo hacerse realidad.

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    1. Ahora iré a hacerte una visita.
      Saludos.

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  6. ¡Durillo el relato hoy, eh! Esa madre que es la adulta parece no importarle el destino de ese chico que lleva camino de retozar en rincones sociales no recomendados y no sera capaz de llevar a cabo ese proyecto de cambio que quizás la madre sea la primera que tenga que empezar a forgar.
    Saludosss!!

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    1. No sé, Gloria... Escribo sin pensar en el fin de los protagonistas. Nunca me planteo nada más que aquello que surge de este cerebro mío.
      Abrazos.

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  7. Nada bueno vendrá si en lugar de regar con amor lo que tenemos, decimos abandonarlo a la espera de lo que nunca llegará.
    Triste historia.

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    1. Lo dicho, Neo, no me puedo poner en terreno filosófico porque no me adentro más en la historia, de lo que ella misma me ofrece.

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  8. Muy triste, Juji, muy dura. Lo que más me gusta es como unes el punto de vista de madre e hijo, los problemas de la una, del otro, de la una y vemos complicadoque lleguen a complementarse.

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    1. Triste o no, lo importante es que guste, que se sienta, que se viva, que emocione, que nos diga algo... son tantas las vidas y las formas de vivirlas...
      Un besazo, amigo.

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