domingo, 26 de agosto de 2012

Que no te muevas...




Que no te muevas, que no te va a doler, que lo que crees que te estoy rompiendo, te lo pongo en su sitio, que sé lo que hago, que lo aprendí del mejor maestro, que no te muevas, que no puedes seguir así, que en cuanto acabe contigo, vas a ser un hombre nuevo, que te calles y dejes de lamentarte, que si te digo que este es el mejor remedio al que puedes recurrir, tienes que creerme… que no te muevas… que casi hemos acabado…
¿Qué no era así como habías venido a mi consulta? ¿Qué te arrastra el brazo y no puedes levantarlo? ¿Qué si te he lisiado de por vida? ¡Memeces! ¿Acaso no es mejor que te cuelgue el brazo, a que te duela la espalda y sigas encorvado como antes? Aunque, si quieres, puedo solucionarte lo del brazo, pero… no sé que otro nervio travieso, puede dejar de funcionarte, porque el cuerpo humano es así y no soy no quien para cuestionar sus decisiones.
Que mira que si una cosa deja de funcionar, por algo será…

viernes, 24 de agosto de 2012

El palacio de la memoria




He intentado crear varias veces, el palacio de la memoria, para poner en él, lo más interesante, lo más privado, lo más importante, incluso he intentado crear una estancia donde solo pulularan mis escritos, esos que aún tenía que formarse y cobrar vida. Todo inútil.

Hace unos días, adentrándome en el sopor de la siesta, me vino una historia, que mientras iba cobrando vida, la califiqué de especial y original y sabiendo que estaba a punto de imbuirme en otro mundo, rápidamente, la incluí en la estancia de las historias por escribir… cuando desperté, por mucho que miré en todas en las habitaciones, cajones, armarios, baúles, laberintos secretos y demás estructuras palaciegas, no la encontré.

Alguien me dijo al respecto, que igual yo no tenía un palacio de la memoria sino una caótica y desestructurada chabola de la memoria… y no pude parar de reír durante horas ante tal ingeniosa frase… pasada la risa y analizándolo fríamente, llegué a la conclusión de que, tal vez, tenía razón.

jueves, 23 de agosto de 2012

Fotografía inspiradora- Jueves literario




El bar está desierto, los últimos clientes se han ido hace unos minutos. El camarero me ha caído simpático y me he quedado para la última copa, ofrecida con mucha gracia.

Decido que es mejor un café que una copa, por si acabamos la noche, como imagino que la vamos a acabar. 
Amortigua el hilo musical, enciende las luces y me ofrece el café y ¡oh!... parece otra persona y todo lo que antes relucía, ahora es diferente.

Por mucho que ponga en la taza Verona, acompañada de instantáneas ítalas y por mucho que intente que se parezca a un café ristretto, este brebaje es lo más asqueroso que he bebido jamás.

Por mucho que insista en llamarse Giorgio, cuando horas antes un paisano suyo, lo llamó Jorge y le dio noticias de su natal Villa Verde del Ceporro y por mucho que insista, también, en acabar sus frases con esa cantinela característica y en conquistarme a la italiana, éste hoy, te lo juro por el Coliseo, los spaghetti y por Romeo y Giuletta, que éste ¡hoy se queda sin sexo!



lunes, 20 de agosto de 2012

El hilo




Tejía siempre un hilo imaginario entre la otra persona y ella. 
Le costaba muchísimo porque ya no creía en el ser humano, pero el hecho de tejer ese hilo imaginario para crear ese puente, le renovaba la poca fe que aún guardaba en un pequeño rincón de su ánimo. 
A lo largo de los días, meses o años, ese hilo, podía llegar a tensarse, pero si volvía a su estado inicial, las relaciones seguían su curso.

Solo si se rompía, jamás, volvía a recomponerlo. 
No tenia piedad hacia aquella persona, que la hubiese herido, engañado, utilizado, maltratado, obviado, mal interpretado o insultado, ya fuera con una frase un acto o incluso una mirada. 

No sabía perdonar. Y entonces, esa persona dejaba de existir para ella. Ni siquiera se molestaba en pedir una explicación o en darla, sin más, dejaba de existir para siempre en ese álbum fotográfico, también imaginario, que creaba a modo de recopilación de imágenes para perpetuar totalmente impoluto.

viernes, 17 de agosto de 2012

La ceguera




De noche, siempre y sólo de noche, es cuando su hechicería sale a flote y es utilizada. Se encierra en su sótano y allí empieza a crear conjuros para impartir su magia.
Lo hace por tradición. Es ella la que tiene que velar por la salud de su aldea, como lo hizo su madre, su abuela y así hasta tiempos inmemorables las de su estirpe femenina.
No son conjuros inflexibles, más bien, creación de cambios en las vidas de aquellos que merecen una pequeña lección o una ayuda o un don, para estar mejor o para encauzar sus caminos y así puedan seguir regalando con su presencia, estabilidad y luz a ellos mismos y a sus congéneres.
Tan sólo una de las personas de toda la aldea, nunca ha sido objeto de su buen hacer, y es que nunca ha encontrado en él, el más mínimo intersticio de problemas o de conducta non grata. Él, rige su vida en un oasis de perfección difícil de igualar, incluso por ella, que emplea todo su saber para ese fin.

Hace dos noches, su abuela difunta, se le presentó en sueños y le dijo:
-Lo que tú llamas perfección, es la ceguera de tu amor. Ese hombre, con el cual nunca has usado tu poder, tiene tantos defectos como el que más, sólo que tú no los ves. Él, aunque sin mala intención, ha mentido por ti y ha creado malestar en otros, también por ti, llegando a cerrar la consulta durante horas sólo para verte pasar, e incluso, ha olvidado más de una visita regular a la nueva parturienta, para escribirte poemas de amor, que no tiene aún la valentía de entregarte.
Así que va siendo hora, querida nieta, de que vayas al río, recojas Caprifoliáceas, las machaques en el mortero con el aceite de Cinnamomum zeylanicum y te pongas unas gotitas en el escote y así, por fin, se te declarará, porque no quisiera tener que intervenir desde mi posición, para arreglar esta tontería de amor mutuo, que os ha cegado a los dos.

sábado, 4 de agosto de 2012

Protégeme




Rebélate, mamá. No dejes que te insulte como lo hace. No dejes que devore lentamente tu espíritu. No dejes, que ese cobarde, te maltrate.
Tienes que protegerte, mamá, sólo así, podrás protegerme a mí.
Recuerda, mamá, que un tanto por ciento elevadísimo, de aquellos que hemos visto o sufrido malos tratos, seremos maltratadores en potencia.
Rebélate, mamá, ante esta situación y ante él. Defiéndete.
Defiéndeme, como una loba.
Debes protegerte, mamá… porque sólo así, podrás protegerme a mí, de lo que podría llegar a ser.
Y yo, no quiero ser como él, mamá. No quiero.

jueves, 2 de agosto de 2012

El tiempo de los tiempos-Jueves literario




Deja que lo grite a los cuatro vientos sin reservas, a tiempo.
Déjame que lo explique, que lo entiendan, que lo sientan como yo, que lo saboreemos con tiempo, ellos y yo.
Deja que nunca olvide, que todo sea como hoy. Deja que me invente una canción, que la tararee, que la sueñe y que perdure en mi tiempo.
Déjame, que siga tecleando con tiempo y si me apuras, a destiempo.
Déjame, Tiempo, mi tirano y travieso amigo, deja que siga viviéndolo. Todo, sin excepción.
No me robes tanto, tan pronto, no me hagas levantarme con el crujir de mis huesos aún, regálame más tiempo... más y más... Me queda tanto aún por dar y tanto por vivir, por favor, Tiempo, se mi amigo y deja que mi “tú” transcurra lentamente...