jueves, 13 de septiembre de 2012

La ley del Talión- Jueves literario





“Ven… te estoy esperando…”

Ante un plato de pasta, elaborada y creada en exclusiva para él, Mario, volvió a oír esa voz que hacía tiempo y en el momento más inoportuno, alteraba desmesuradamente su calma.

Me estaré volviendo loco, o tal vez de tanto comer manjares elaborados en exceso, alguna sustancia se haya transformado en nociva y haya hecho explotar alguna neurona de mi cerebro…

Recordaba que la primera vez que la oyó, fue en Londres, hacía seis meses. Cuando salía del restaurante apenas inaugurado, donde probó un menú a base de diferentes tipos de arroz, aderezados con setas. Empezaba a sospechar que éstas últimas estaban siendo las causantes de sus desvaríos mentales. Gracias a dios, que hizo que cerraran el restaurante por su crítica.

Desde ese día, la voz lo sorprendía constantemente, en los momentos más inoportunos y estaba realmente preocupado. Nunca había tenido problemas mentales, pero tal vez iba siendo hora de hacer una visita a un buen psiquiatra.

Mientras reflexionaba sobre la frase incomprensible y su incipiente problema mental y seguía deleitándose con el plato de pasta especial, se obligó a concentrarse para que más tarde pudiera emitir su veredicto como crítico culinario, profesión a la que se dedicaba con sumo placer… Mario repasaba su vida y sabía que había sido tremendamente afortunado.

Pero esa voz… esa voz, me está matando…

Y así fue. La Muerte, fue a buscarle al salir del restaurante italiano.

Hacía seis meses, que lo estaba esperando.


Mientras el chef inglés, emitía una especie de aullido eufórico repitiendo, una y otra vez en su idioma, eso de quien a hierro mata a hierro muere... Le clavó cuatro tenedores en el corazón.



                                                                       Más venganza en casa de Teresa

22 comentarios:

  1. El despotismo a lo Michelín gastro, se ejerce y merece boletus alucinógenos y para remate cuatro tenedores en todo lo alto. Lástima el italiano, perdió los 4 tenedores y se quedó de cocinero carcelario, pero...que le quiten lo guisado y lo ensartado.
    Petons Jujita, m'agafa gana.

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  2. Pues yo, ante una comida mal hecha, prefiero morir que comer.

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  3. jajaja inesperado final para el relato, pero quizás "entendible" final para un despiadado crítico culinario! ajajaja
    Muy bueno!
    =)

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  4. Al menos tuvo la delicadeza de clavarle cuatro tenedores, menos hubiese sido una deshonra.

    Muy bueno Juji.
    Un beso.

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  5. Eso si que fue una venganza en toda regla, una pena.
    Un abrazo

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  6. Es que hay que tener cuidado con las opiniones que se dan, sobre todo si conllevan un cierre de negocio y es que el horno no esta para muchas opiniones crudas.
    Besos de gofio, espero que te gusten y des una buena opinión si no atente a las consecuenciassss jajajjja!

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  7. O cuatro tenedores o cinco estrellas, al menos murió con glamour!

    Un besito y un café.

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  8. Genial lo de los cuatro tenedores. Ya ves, en este caso la venganza se sirve, no solo caliente, sino incluso primorosamente elaborada en un rico plato de pasta.
    Muchos besos, amiga.

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  9. Estos "gastro entendidos" tienen muchos enemigos... y no me extraña hunden en unas líneas el trabajo de estos cocineros...

    Besos

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  10. para ver cuántas formas toman los ojos y los dientes en la ley de talión.
    original relato. cuidado, petulantes críticos gastronómicos!

    saludos, Juji!

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  11. Menos glamour y mas comer aunque sea con los dedos... sobran criticos cocinillas y pasa lo que pasa. Razon tenia mi abuela cuando decia que comiendo no se habla.
    Besosssss

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  12. Vaya tela. Ahora ya no quiero trabajar para la guia Michelín, aunque me lo propongan. Hay mucho cocinero rencoroso y con ganas de vengarse por ahí, que por una estrella o por un tenedor son capaces de cualquier cosa. Además, hacer un menú de cincuenta platos es muy pesado.
    Como siempre Juji, me sorprende y me encanta tu capacidad imaginativa y divertida para girar las historias.

    Un abrazo

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  13. Otra variante de nuestro tema convocante. En fin, que tanta lástima no me da, un critico no hace, no realiza, ni crea, solo critica ( y en ocasiones gana más popularidad y dinero que aquello que le da de comer). Saludos, un abrazo

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  14. final de trágico para un relato muy elaborado

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  15. Los críticos gastronómicos son mas temibles que un inspector de Hacienda. Lo mismo te proporcionan estrellas Michelin que te hunden miserablemente un negocio. Una muerte de cuatro tenedores es bastante adecuada, creo que está a la altura de su categoría.
    Me ha encantado el enfoque que le has dado a ese ojo por ojo que nos convoca.
    Un abrazo.

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  16. Desde luego una muerte con clase, no se le aplica a cualquiera los cuatro tenedores. Un relato muy bueno Juji.
    Besos.

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  17. Buena asociación de ideas: crítico gastronómico, restaurant, cuatro tenedores y corazón. Besos

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  18. Y no podía esperarse una venganza mejor. Morir en su propia ley, con el arma que el usaba para elevar o destruir a los restaurantes.
    Muy buen relato Juji, original y completamente diferente a todo lo que leí hasta ahora.
    Un beso.

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  19. Guau!!! difícil andar de crítico por ahí... Por las dudas, te diré que todo está lindo por aquí, y que leerte estuvo muy bueno...!!!! Murió en su propia "salsa"

    besos. Ando desarmada, ni siquiera con cuchara de postre....

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  20. ¿O sea que ser crítico gastronómico puede ser una profesión peligrosa? Al menos murió con el estómago lleno.

    Un beso

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  21. A todos: Gracias por pasaros por aquí y dejar vuestro granito de arena.
    Un abrazo fuerte.

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  22. ¿A los críticos literarios les podría pasar lo mismo?.
    Me ha parecido simpático este relato tuyo de venganzas gastronómicas.
    Un saludo
    ibso

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