domingo, 30 de diciembre de 2012

Siempre ellos...






Los protagonistas axiomáticos, son siempre ellos. Y ellos, siempre arriba, redonditos, sabrosos e indiscutibles vencedores. Y nosotros siempre abajo, olvidados, obviados, ceñidos por dedos que acaban siempre pringosos, sin ningún reconocimiento y sin que nadie se acuerde de nosotros.
Si les hablas de nosotros, del conjunto, tan solo se acuerdan de ellos, siempre y solo de esos prepotentes circulillos rebosantes de azúcar… de su color, de su sabor… y es que no es nada fácil ser el palito del chupa-chups y no sentir algún tipo de frustración…


Hace unos días, mi sobrina, que estaba completamente absorta en la inexplicable tarea de rellenar un test mediocre, de una revista mediocre, cuyo resultado sería, lógicamente, mediocre, alzó la vista de repente y me preguntó: -“tía, ¿tú como te ves?, ¿cómo una mujer florero o como una mujer escoba?”.
Ante tamaña estupidez y sin ganas de profundizar y aleccionarla ante tamaño despropósito para no romper su relax, lo único que se me ocurrió para controlar mis deseos de quemar la revista o renunciar a ser su tía, fue contestar:

-Yo, cariño, más bien me siento, como el palito de un chupa-chups.

Me miró con cara de “que rara eres, tía” y siguió con su pedagógico juego, y yo, seguí mi camino hasta el salón, para rencontrarme con los demás miembros de la familia, sintiéndome como esa pieza suelta, que nunca encaja en este, incomprensible y mediocre, engranaje social… ladeando mi cabeza resignada y con mi súper chupa-chups en la boca.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Mi carta...







Querido Santa:

Verás, esta Navidad, de nuevo… y por eso, te pido que… y también… pero sobre todo… Y no olvides que… pero sobre todo, haz que… y olvida que… y recuerda que… porque me he portado bastante bien (bueno, no mucho, pero tú, haz la vista gorda) y…
¡Ah! Y a los que me leen, comentan, no comentan, se pasan de vez en cuando por aquí o me siguen regalando sus invisibles sonrisas, ofréceles un guiño de cariño y regálales toda la felicidad que merecen.

¡Hasta el año que viene!







miércoles, 19 de diciembre de 2012

Jueves literario







¿Por qué “el sabor de las letras? Pues, porque siempre he pensado, que las palabras tienen sabor… el sabor que les demos, según su lectura; o el que le ofrezcamos, según nuestro estado de ánimo; o el que le regalemos, según nuestra imaginación…
A veces, al de la Muerte, con sabor ácido, le echo terrones de azúcar y miel.
Al de la Alegría, con sabor dulce, lo aderezo también, con gotitas de limón y canela.
Al del Amor, con sabor a mar, le incluyo zumo de uva y melocotón.
Al del Odio, con sabor amargo, le cocino siempre, un brebaje, que de tan fuerte, te hace olvidar… y para todo lo demás, que tiene ese sabor a umami, tan especial, intento dejarlo tal cual, aunque muchas veces también les doy mi toque de saborcillo casero.
Y ahora seguiría, pero sinceramente, de tanto hablar de sabores ¡me ha entrado un hambre que voy a dejaros para prepararme algo de comer! Y lo de las letras… lo dejaremos para otro jueves…



miércoles, 12 de diciembre de 2012

Culpables





Sucumbí a sus deseos, porque su boca era de caramelo. Olvidé mi juramento, porque ella, me arrastraba como un huracán. Acallé mi conciencia, porque no podía ser de otro modo, para sobrevivir, junto a su cuerpo. Olvidé que era el enemigo, cuando sus ojos brillaban fingiendo pasión. Sabía que me utilizaba. Lo sabia, pero dejé de luchar en cuanto dejé el fusil para entregarle mi corazón. Dejé de tener patria. Dejé de creer en ese trapo al que llamáis bandera y en su significado. Todo en lo que había creído, por lo que habría dado la vida, y todo por lo que habría matado en nombre de vuestra guerra, se difuminó entre sus sábanas.
Miembros de este tribunal militar de guerra, que me acusa de alta traición, me declaro culpable. Culpable de todos los cargos, sin excepción. 



A raíz de esta historia que publiqué hace unos meses, sobre un anónimo soldado de la segunda guerra mundial, que me dejó muy intrigada y a la vez triste, he ido recopilando datos para descubrir que fue de él, de ella y de su historia...






Sucumbí a mis deseos, porque su boca era de caramelo. Olvidé mi cometido, porque él, me arrastraba como un huracán. Acallé mi conciencia, porque no podía ser de otro modo, para sobrevivir, junto a su cuerpo. Olvidé que era el enemigo, cuando le hacía creer que fingía mi pasión. Sabía, que él creía que lo utilizaba. Lo sabía, pero dejé de pedirle información secreta en cuanto dejó su fusil y me entregó su corazón. Dejé de tener patria. Dejé de creer en ese trapo al que llamáis bandera y en su significado. Todo en lo que había creído, todo lo que me habíais pedido que hiciera para traicionar a su nación, todos los secretos que él me había ofrecido, se difuminó entre mis sábanas junto a su cuerpo.
Miembros de este tribunal militar de guerra, que me acusa de alta traición, por no revelar los secretos desvelados por el hombre que me amó, me declaro culpable. Culpable de todos los cargos, sin excepción.




Londres-Berlín, 1943. Fueron declarados culpables, aunque nunca fue llevada a cabo la sentencia de muerte, por una suerte de circunstancias inexplicables que conlleva la absurda guerra.

París, 1953.  Sin poder moverse por la emoción, vio como ella corría hacia él, con los brazos extendidos y en lágrimas. Jamás creyó que se salvaran, ni que la guerra acabara… jamás creyó que ella lo amara y aun así, fue a la cita que se juraron cumplir, en un arrebato entre las sábanas, pasados diez años y en aquella calle, que los dos conocían muy bien, después de sus espías-andanzas.

Roma, 1985. En ambas lápidas, que se erigen con bella majestuosidad, en el cementerio protestante, también llamado de los poetas, reza:
“Nos declaramos culpables. Culpables de todos los cargos, sin excepción”.




Desde aquí, mi más sincero agradecimiento, a sus dos hijos, por su exquisita e inagotable colaboración, para poder escribir el final de esta historia. 



jueves, 6 de diciembre de 2012

Lo merece. Lo merecen.





Aunque este blog lo utilizo exclusivamente para mis relatos, en esta ocasión y porque el premio y su fin, lo merecen, hago también una pequeña aportación publicando esta maravillosa noticia:

A nuestra querida Natalí, le han seleccionado un relato en el concurso para el libro MIRADAS DE NAVIDAD 8, de la Editorial la Fragua del Trovador.

Su texto se titula: "Lares nos llaman"

¡Ya a la venta por solo 5€!, recordad que los beneficios se destinarán a la Asociación Parkinson Aragón. Lo envían por correo de no encontrarlo en librerías.

Para más información: LA FRAGUA DEL TROVADOR.



sábado, 1 de diciembre de 2012

Solo para mí





Y yo que creía que a mi paso, se inclinaban reverencialmente ante mí.
¡Me sentía tan importante y especial!
Incluso llegué a pensar que era pura hechicería, porque cuando hacía siempre ese recorrido y a esa hora, ahí los encontraba, perfectamente alineados y en esa postura tan perfecta. 
Y sólo para mí.
Los saludaba con una inclinación de cabeza, a modo de reconocimiento... hasta que alguien me explicó con aire se suficiencia, que los girasoles buscan el sol, con un movimiento limitado, pero eficaz, llamado tropismo.
Y ahí acabó mi momento de gloria y pleitesía vegetal.

Que manía tiene la gente, con destrozar la fantasía, con la simple realidad.

¡Oh, oh! Ahí veo un sauce llorón, con su follaje tremendamente elegante… creo que intenta decirme algo con su fluctuante i críptico vaivén…