lunes, 4 de febrero de 2013

El pastor hilarante





En la pequeña aldea de Fresiro, con tan solo cuatrocientos cuarenta habitantes, no se asustaba a los niños con “el lobo vendrá y te comerá, si no te acuestas pronto” o “si te portas mal, el hombre del saco te raptará”.
En la pequeña aldea de Fresiro, asustaban a sus niños con la frase: “si te portas mal, el tren de media noche te devorará”.
Era un tren que jamás paraba. Un tren de mercancías, negro y sucio, imponente y aterrador, con un sonido desgarrado que denotaba que sus muchos años de transporte, lo habían hecho envejecer poco decorosamente, pero que, para aquellos que lo oían en la lejanía, sonaba a lamento de ultratumba. Echaba humo y no se sabía de qué parte de su chasis, porque realmente, lo que sabían del tren los habitantes de la aldea, había sido explicado por los más ancianos del lugar.
Todos lo temían, inexplicablemente, como si fuera una obra del mismo Lucifer, y cada día a media noche, decían, pasaba por el lugar, para robar almas. Nunca se supo de donde venía esta historia, pero durante años, nadie se atrevió jamás a pasar a esa hora, ni tan siquiera a unos metros del lugar.
Nadie y nunca, hasta la noche que acontece esta narración.

Eran las fiestas de la aldea y corría una brisa suave que suavizaba la noche calurosa de finales de julio. Nadie supo jamás a quien se le ocurrió la idea, pero después del baile, todos al unísono decidieron que la maldición del tren tenía que acabar de una vez y para siempre y que para ello, todos juntos debían reunirse para verlo pasar.

Entonces… un cúmulo de acontecimientos se intercalaron y de éstos nació la posterior historia de terror que sucedió a las generaciones venideras.

Pascual, el pastor del pueblo, que en la noche de la fiesta de la aldea, a la que nunca asistía, porque “tanto alboroto, no era lo suyo” se concedía la licencia de beber como un antepasado suyo apodado “el cosaco”, cuando fue a controlar a su rebaño de ovejas por última vez, antes de ir a dormir, olvidó cerrar una de las rejas destartaladas que le hacían de pequeña contención. Así que, gracias a este descuido, unas seis de sus ovejas, salieron de allí sin ser conscientes de que dejaban a las otras tras de sí y se encaminaron lentamente por el sendero… sendero que llevaba a las vías del tren.

Mientras, lo aldeanos se precipitaban, entre cantos y risas, unidos por la fuerza que da el grupo, hacía el camino que conducía a las cuatro paredes que recreaban un pequeño cubículo, feo y destartalado, bautizado como estación.

A las 23:55, todos disimulaban su terror, contando anécdotas, riendo entre dientes e intentando que el sonido de la única trompeta y el único tambor que había en la comitiva, no cesaran de emitir sus notas para apaciguar su, ya casi imposible disimularlo, nerviosismo histérico.

A las 23:58, todos los aldeanos, estaban petrificados sin poder ya disimular su terror, en cuanto el ulular lejano pero inminente del tren, les anunció  que éste, estaba llegando.

A las 00:00 las ovejas descarriadas estaban en las vías balando sin cesar, pero sin ser oídas por nadie, ya que el tren hizo su entrada en escena. Los aldeanos, sin respirar si quiera, hicieron acopio de su valor para soportar la visión del tren diabólico y fue entonces, cuando el tren impactó contra las pobres ovejas, llenando de sangre y trozos de carne las caras, cuerpos, ropas y plataforma de la estación.
El terror, se convirtió en la más delirante de las expresiones y cada alma, huyó del lugar como pudo. Algunos lloraban histéricos, otros parecían cadáveres por el color blanquecino de su rostro, solo contrastado por la sangre que llevaban a título de premio al valor; otros, los más, corrían sin dar tiempo a expresar su pavor, porque lo importante era huir del lugar.

Al día siguiente, todos se reunieron en la sala del bar, que hacía a la vez, de ayuntamiento, sala de reuniones y demás actos sociales, para hablar del tren diabólico… y sucedió como siempre sucede con los seres humanos.
Algunos, decidieron que volver a las 00:00 por la estación sería pecado a partir de ese instante.
Otros, los más perspicaces, decidieron y opinaron sin imponer su voluntad, que aunque no creían que fuera obra del diablo, alguna explicación científica debería encontrarse ante tal hecho, reflexión que fue rechazada sin dilaciones.
Los más autoritarios, decidieron, que debería estar penado por ley y que a partir de ese momento, pecado o no, científicamente probado o no, todo aquel que infringiera esta única ley en el pueblo, debería pagar cien mil reales al cura.

Pascual, el pastor, cuando despertó al día siguiente de su borrachera y fue a ver a sus animales, constató con muchísimo pesar, que la noche anterior y por culpa de la influencia de su antepasado “el cosaco”, había dejado parte de la verja abierta y seis de sus ovejas habían desaparecido. De inmediato, se encaminó hacia la aldea, para ver si las recuperaba. Y allí fue informado de lo sucedido.

Dicen que Pascual, desde la noche del terror, dejó de ser el triste y taciturno pastor del pueblo, para pasar a ser la persona más divertida e irónica del valle. Y dicen, también, que cada vez que se hablaba del terrible tren y su maldición, rompía en una risa que duraba casi todo un día; risa que los aldeanos achacaban al nerviosismo, aún no superado, de aquel horrible acontecimiento. 

24 comentarios:

  1. Pascual que bebía como un cosaco, jejeje, el hombre sencillo, el borracho olvidado, acabó con el terror sin sentido, ¿qué dijo el párroco una vez se abolió la multa? ¿Estaría conchabado con el maquinista y con el alcalde, con las fuerzas vivas? Ayyy con lo bien que les funciona el MIEDO. Me alegro por Pascual tal cual.
    Otro de tus cuentos con terror y segundas, fascinante, jujinesco total. Petons molts, fins aviat.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El "simple y sencillo" siempre acaba siendo el más listo ¡si lo sabremos nosotras! Nosotras y la Historia, claro :)
      ¿"Jujinesco total"? jajajajajajaja... queda tan esplendido. Gràcies, nena :)
      Sí, si, fins aviat!!

      Eliminar
  2. Uf, se mascaba el miedo hasta aquí, en mi casa.
    Magnífico Juji, como siempre.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues a mí, como siempre, siempre y siempre, me encanta, que leyendo un escrito mío, se sienta algo... y si ya es miedo uuuuuu, mejor que mejor .
      Besitos, Elena mía.

      Eliminar
  3. El relato me tuvo con un suspiro ahogado en medio de la garganta... hasta el final, donde la risotada de don Pascual, estridente y duradera, terminó por dejar escapar el suspiro, el grito, el susto! No quisiera topármelo por ahí, vaya esto muy en serio!
    Muy buen clima el que lograste en tu relato, menos mal que no lo leí durante la noche, si no, más que letras insomnes!
    Besitos y buena semana!
    Gaby*

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Venga Gaby*, en tu honor, el próximo relato será de risa, ¿vale? que no quiero que me vayas gritando por ahí :)
      ¡¡Besitos!!

      Eliminar
  4. Tus relatos me dejan siempre pensando.Y tu imaginacion sin limites
    ME ENCANTA
    Saludos cheers escritora!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias. Es un cumplido muy grato, viniendo de alguien cuya imaginación tampoco tienes límites.
      Un abrazo.

      Eliminar
  5. Hasta ahora no h tratado de escribir largo
    me gustan las historias inventadas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A veces lo breve, dice mucho más. Solo, a veces, hay que añadir un poco más para completar una historia. Es cuestión de ponerse y las teclas hacen todo lo demás.
      Abrazo.

      Eliminar
  6. Me ha parecido escuchar el traqueteo del tren del terror, por Dios que relato tan real y tan de ficción a la vez, bien contado y bien llevado a escena, pero que triste.

    Besicos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ana, entiendo porqué dices lo de triste, pero, ante la estupidez humana, hay que hacer como el pastor: reírse a carcajada limpia.
      Un abrazo.

      Eliminar
  7. Genial, com sempre!!!!!!se m'ha escapat el riure a l'escena de les ovelles esbocinades, tanta tensió, ha sigut una explosió alliberadora, evidentment la gent m'ha mirat i jo no sabia a on posar-me....Amb els teus magnífics escrits sempre em passa el mateix, a veure si m'enrecordo de llegir-los quan estigui sola.... Feia molt que no et llegia, però veig que segueixes amb el llistó molt alt, felicitats!!!
    Una abraçada molt forta i tres petons.
    Victòria

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El més escalabrant es que em diguis que que "havia gent" jijijiji.
      Es molt xulo veure't per aquí i que continuïs gaudint.
      Sis petons!

      Eliminar
  8. Mitos que se crean a partir de ... eso, un extraño accidente. Vale más estar a ras de la tierra real que en esas alturas forjadoras de mitos.
    El cuento me parece muy bien llevado, tiene su dificultad, ¿eh?.
    Muchos besos y fins aviat.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, existen tantos mitos creados de lo absurdo que, cuando te paras a pensarlo, es hasta divertido.
      El relato nació un día, hace mucho, mucho tiempo, con los dedos volando y la mente encendida y divertida.
      Fins aviat, estimat amic :)

      Eliminar
  9. y si fuera todo verdad? Renfe tiene sus cosillas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajajajajajajaja ¡Ains, Rodolfo! que bueno.
      Abrazote.

      Eliminar
  10. Y este fue el inicio de una de las leyendas, no tan urbanas, que, generación tras generación, se ha contado… :-)
    Genial ese puntito irónico que aporta Pascual, Juji. Un texto muy bien llevado.

    Besos y abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja, sí, Mari Carmen, así empiezan las leyendas :)
      Es que Pascual, es mucho Pascual, como todos los hombres "simples".
      Muchos besitos.

      Eliminar
  11. Es que Pascual al saber la verdad de historia no le cabe otra que reirse de lo que puede llevar a creer cuando un cúmulo de casualidades se concentran haciendo realidad meras superticiones o leyendas.
    Muy bueno el toque de Pascual, desde ese día todos a su redil.
    Besos de ogfio.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí. Gloria, el protagonista indiscutible: Pascual el sabio :) que los actores secundarios, resultaron ser más ovejas que las ovejas jijijiji
      Besitos.

      Eliminar
  12. me gusta como escribis me quedo leyéndote

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias. Quédate. Me gusta tu presencia.

      Eliminar