domingo, 24 de febrero de 2013

Saltarse las normas-Jueves/Domingo-literario





Padre, si tiene un minuto, creo que debería confesar algunas normas "de esas" que no entiendo y que me he saltado y salto a la torera... y sin capote…


Pereza. Confieso, ante todo, que esto de estar confesándome ante usted, me da una somnolencia terrible y mientras hablo, imagino que estoy en otro sitio, pero me han hablado del cielo y del infierno, y no se si con este último podría estar a gusto, ya que odio el calor. Usted ya me entiende, Padre. ¿Qué no me entiende? Pues, déjelo, y sigamos.

Ira. Confieso, que la rabia a veces me nubla la razón y que llego a odiar al  prójimo. Pero sobre todo, a quien odio con más ahínco, es a la inepta y estúpida secretaria de personal de mi empresa. Un champiñón sin cerebro de mujer. Sí, sí, Padre, eso de que hay que amar al prójimo también lo he oído, pero es que eso es una falacia, Padre, y Usted lo sabe, ¿o acaso Usted ama a un musulmán o a un judío, como a un cristiano?, ¿no sabe qué decir, eh? pues ahí tiene la respuesta.

Lujuria. Confieso que tengo pensamientos obscenos y pecaminosos cuando mi marido se pasea por la casa desnudo y mi deseo no es el de procrear sino el de derrochar sus espermatozoides una y otra vez. Si Usted supiera… cuando hacemos la posición del loto del camasultra, yo… No se me altere, Padre, vale, ya me callo, que no recordaba lo de sus votos de castidad.

Soberbia. Confieso, que cuando me toque la lotería seré una nueva rica, sin escrúpulos ni miramientos hacia los demás y añadiré una "s" con cadencia en todas mis palabras, la contengan o no. Y, siento decirle, Padre, que dar algo a su Iglesia, ya puede ir olvidándose, porque digan lo que digan, no creo que necesiten dinero, porque digo yo, que si tanta necesidad dicen tener, ¿por qué no van vendiendo algo de esos anillos y cruces de oro y piedras preciosas que ostentan siempre por ahí sus cardenales?

Envidia. Confieso que, siempre veo más verde mi hierba que la del vecino y que mi vaso siempre está más que lleno, por mucho que esté vacío. ¿Peco, entonces de ser yo, la creadora de la envidia de otros, Padre? Y si es así, ¿por qué tengo que pensar en cambiar mi forma de ver las cosas si el problema es la mediocridad de los demás? Dice, Padre, que se ha perdido… ¿quiere que vuelva a empezar?, mire que para una vez que me confieso, no voy a omitir detalles y quiero que le quede todo bien clarito para que pueda interferir por mí, con ese Dios suyo.

Gula y avaricia. Esta van juntas, Padre, así que confieso, que nada me atrae más que una buena mesa, servida con suculentos manjares y que si no pago yo el ágape, me saben muchísimo más suculentos. Y le digo, Padre, que nada tiene que ver lo de no pagar la comilona con que soy catalana, aunque vete tú a saber si influye…

¿Lo tengo muy mal, Padre? ¿Padre?, ¿sigue ahí? Padre, ¿dónde está?
¡Será…! ¡Hay que ver que susceptible!
Se ha ido sin darme la extremaunción… ¿O era el perdón?  Y ¿no tendría que darme algún certificado, algún resguardo, o algo que atestigüe que ya me he confesado?




¡¿Me habré saltado alguna norma más sin saberlo?! ¡Nah!



21 comentarios:

  1. Jo, mucho me temo que detrás del confesionario no había nadie, eso o que en realidad el cura se escandalizó y no pudo seguir escuchando tanto pecado.
    Y oye, no estaría mal que te dieran un certificado de que tus pecados han sido perdonados.

    Un beso Juji.

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    1. Yo creo que se escandalizó, Elena, los hay por ahí muy hipócritas-susceptibles jijijiji. Coincido: un recibo o certificado, algo que atestigüe que ya has pasado por eso.
      Un beso dominical y puro. Amén.

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  2. Excelente reivindicación de la antinorma!!! Es que del dicho al hecho, hay un gran trecho: la vida real!!!

    Felicitaciones por tu texto, besos y el deseo de un domingo, no digo en pecado, pero si DERROCHANDO por ahí lo que más te guste....

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  3. ¡Por qué será que en los excesos suelen estar escondidos tantos placeres?jejeje...para mí que es más deseo reprimido que real poder de satisfacción: uno imagina que lo que no se tiene siempre es mejor delo que se alcanza y que lo prohibido tiene mayor encanto que lo permitido...

    Un abrazo!
    =)

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  4. Algunas normas me parecen arbitrarias. Y la lujuria que describe la protagonista no me parece tal.
    Tal vez el confesor sienta envidia por la lujuria o la gula, lo cual desate su ira, haciendo que deje a la protagonista hablando sola.

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  5. Jajj, es el morbo que tiene haber nacido en la cultura judeocristiana. Muy ingenioso. Bs.

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  6. Es que el pobre cura ya no esta acostumbrado a:
    1º que alguien se confiese.
    2º que reconozca sus pecados.
    3º¡es que los has probado todos!.
    Yo creo que le dió un soponcio o dimitió jajajja.
    Besos de gofio.

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  7. Creo que el confesor escapó. Y leyendo el comentario precedente, de Gloria, ya ella apunta las razones. ¿Tendría un pasadizo secreto para huir del confesionario? ¿A dónde?
    Muy bueno Juji,muchos muaqs.

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  8. Los pecados, capitales o veniales se inventaron para cometerlos... y para perdonarlos a cambio de una penitencia...!Qué listos!
    Muy bueno Juji,

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  9. Me parece Jujinita que a ese padre le iban cantando los propios pecados, entiéndase, adaptados al clero, pero en todos se vería y le dio el pasmo al verse retratado. Mal hizo su oficio el cura, !aguantar en el confesionario o ante el moribundo! ¿es pedir mucho? para eso los pagan.
    Besitoooooooooooooooo luenro y Juji del todo.

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  10. Yo confieso que me he reido a gusto imaginando la cara del cura, pero ya te digo yo que el infierno debe ser mucho más diverdito que ir por ahí cargando con un par de alas y volando con el vértigo que yo tengo!!!, muy divertido tu relato, miles de besossssssssssssss

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  11. Buenísimo! jajaja! Imagino al padre sudando la gota gorda... pero ante tanto saltarse las normas, la mujer ha sido sincera, o a caso, más de una de esas cosillas que confiesa no son parte de nuestro sentir? Que tanto mandamiento? Agobia!
    Me encantó!
    Besos! Gaby*

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  12. jajajaja... muy bueno excelente y genial relato me ha encantado y me he reido de lo lindo muy entretenido y la verdad si, debo confesar muy cierto y real pues así simplemente es la vida del ser humano entre el cielo y el infierno quizás, tal ves confesándonos a cada rato por que simplemente somos pecadores del de buen gusto y si hay que saltarse reglas de una sola ves y sin pensarlo simplemente nos las saltamos, pues si no que es vivir la vida sin algún pecadillo extra o alguna historia divertida para recordar y contar

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  13. Este, me ha recordado un chiste de confesionarios, que por respeto a los niños que todavía pululen por aquí, no debo contar. Pero me ha divertido lo mismo... mucho.
    Suelto y anárquico, para verle la cara al cura, si es que hubiese habido cura.

    Besos
    Alfredo

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  14. Buen repaso al salto de normas en una carrera minuciosamente explicada. Un beso.

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  15. Yo creo que ese cura se puso a tono cuando le nombraste la posición de loto del Kamasutra y para colmo le hablas de manjares, y no hay cosa que más le guste a un cura que una buena mesa, así que primero se iría a buscar algún efebo de buen ver para llevárselo a comer y a comer.

    Un beso.

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  16. hija mía, como padre agustino, yo te absuelvo de todos tus pecados menos de uno...¡¡¡NO PUEDE SER QUE ME VENGAS A CONTAR A MI CONFESIONARIO NO SÉ QUE DE QUE CUANDO VES A TU MARIDO...!
    así que si ahora me perdonas tú, parto al prostíbulo más cercano, sí, al de doña marieta, lo conoces , no? es que me ha entrado una calentura que...
    ve en paz y mañana vuelves y te acabaré por absolver de ese pecado que hoy no te he perdonado.
    ah, no te mando penitencia hoy...mañana ya verás la penitencia que te mandaré...
    ve en paz, hija.
    medio beso.

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  17. juji, tu transfresión de las normas viene a confirmar lo cantado por los chichos: Todo lo que me gusta es ilegal, es inmoral o engorda. Y es que no es lógico que todos los placeres más o menos materiales de la vida estén intimamente ligados a la idea de pecado. Dado que es así, .... pequemos.
    Un fuerte abrazo.

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  18. Hombre, veo que te has saltado todas las normas, no te salvas, aunque quieras. ¿Cómo querías que el cura continuara escuchándote? Lo has escandalizado. Los pobres no pueden oir tanto pecado capital.
    Un abrazo

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  19. Jajaja Juji como me hiciste reir!!! Pero no le quedó ni una norma por respetar!!! Excelente relato, coronado con esa oración final que me hizo reir muchoooo!!!! Un abrazo.

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  20. No le quedó nada por confesar jajaja, tocó todos los palos y se saltó todas las normas, Lo bueno, que confesó, aunque no se si le sirvió de mucho, jajaja.
    Un abrazo.

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