sábado, 23 de noviembre de 2013

Villa sin...




Estuvieras donde estuvieras, siempre veías las mismas caras: caras de decepción, de tristeza, de descontento y sobre todo, de apatía. El poblado era una colmena de agrios personajes que, ya fuera en la iglesia, en el bar, o en la carnicería, daba lo mismo, te recibían con esos rostros llenos de todo menos de alegría, así que para ser el miembro más joven del circo ambulante que pisaba por primera vez ese pueblo, era todo un reto para mí, especialmente, porque iba a ser mi primera función como payaso. Para mis curtidos y rudos compañeros de viaje, era un pueblo más, una ruta más, un trabajo más y los rostros de los habitantes de ese u otro poblado, les eran tan ajenos, como puede ser un mosquito para un elefante.
Tenía miedo. Si no hacía reír a esos habitantes que en dos días serían mi público, no tendría otra oportunidad con este trabajo y yo quería ser payaso, no corredor de bolsa, ni médico, ni bombero, ni fontanero, sino payaso.
Había hecho lo imposible por entender, que apesadumbraba tanto a esta gente, pero mi ardua tarea, había sido un total fracaso. Durante dos días con sus noches, jamás oí una risa, un saludo alegre o un ligero movimiento en la comisura de algunos labios delatando lo impensable, o sea se, un sonido anunciador de algo tan normal y común como una risa.
Así que aquí estoy, a punto de salir para la primera y tal vez, última función de mi vida, ante un público lleno de desconcertante silencio.
Es la hora.
Después de diez minutos de ridículo estrés y agobiante deseo de oír al menos un susurro, he tirado la toalla, literalmente, porque la llevaba en la cabeza a modo de turbante y me he sentado en una silla en medio de la gran pista, sin abrir la boca, sin emitir sonido alguno, sin intentar hacer reír a nadie... iba a pagarles con la misma moneda.
Y como si de una broma se tratase, he empezado a oír los primeros murmullos de aprobación aderezados con aplausos efusivos y alguna que otra mueca parecida a una mini sonrisa.
Así que, no es que esta gente no tuviera sentido del humor, sino que la forma de entenderlo y apreciarlo era completamente diferente a como, comúnmente, lo entendemos los demás seres humanos del planeta... aunque si hubiese sido más inteligente, tal vez habría notado que con el nombre del pueblo ya anunciaban otra realidad.
Si un pueblo se llama "Villa Sin Risa" ¿cómo no adivinar lo que te espera?

14 comentarios:

  1. Yo me pregunto si es posible vivir sin risa y llego a la conclusión de que no, cuando veo que en medio de enormes catástrofes los niños no tienen para beber ni comer pero no les falta una sonrisa, pienso en lo necesaria que esta es para el ser humano. Efectivamente no hay motivos para sonreir, cada día nos lo ponen más crudo, ganas nos dan de sentarnos en una silla en mitad de la pista con cara de palo, pero hay que seguir y hay que seguir sonriendo, pese a quien pese.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No, no es posible vivir sin risa, estimado Pepe, no creo que sea una opción válida, por muy mal que se esté... así que sigamos, sea como sea, sonriendo y si se puede, a carcajada limpia.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  2. Un payaso sabe que siempre se consigue el efecto contrario al que se pretende. Los que van de graciosos, dan pena, pero si eres serio y natural y muestras tu capacidad de sorpresa por las cosas sencillas; es cuando llega el éxito. El truco consiste en no pretender, no pretender nada.
    Pero todo esto, tu ya lo sabías Juji, por eso lo cuentas tan bien.
    un bsazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me gusta intentar "tocar" el alma sea con risa o con drama, no sé si lo consigo, pero, tú de ello sabes más ¡mi "arma"! :)
      Besazo y sonrisa.

      Eliminar
  3. En Charly Ribel, es va fer famos plorant, pujat damunt d'una cadira, amb una semarreta fins els peus...i la gent partin-se el pit al veure´l.
    Bé, pallasso novell, tú ja tens la cadira i te'n has adonat que quan no fas rés, és quan més gràcia fas, o sigui que ara nomès et queda aconseguir una samarreta enorme i a la pista falta gent!!!! T'esperen grans èxits en les teves gires mundials.
    un carinyos toque al teu nas vermell
    Victòria

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Senzillament genial. Ets un encant i sempre em sorprens. Repeteixo: genial.
      Bones vacances, estimada amiga.

      Eliminar
  4. Nunca se está seguro de lo que hará reír al público, a veces, basta con no hacer nada.

    Un beso Juji.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, a veces lo simple es lo mejor... y la risa puede llegar con lo que menos te esperas.
      Con sonrisa y abrazo, te saludo, mi querida Elena.

      Eliminar
  5. Me gustó leerte y me gustó sonreir al final. Yo creo que un mundo sin risa no puede existir, aún en los peores momentos, aparece ese gesto que lo suaviza todo.
    Un beso Juji.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Coincido, San, en todo. La risa y su sana curación...
      Besazo enorme y millones de gracias.

      Eliminar
  6. la risa es un logro más de la evolución humana. Perder la risa, es perder el rasgo de comunicación más expresivo que tenemos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. También coincido contigo, Rodolfo. Perderíamos tanto sin esa válvula de escape...
      Un abrazo.

      Eliminar
  7. A veces uno llega a una Villa Sin Risa ¿verdad? Conozco la sensación que cuentas y esa extraña reacción cuando uno ya renuncia, no a hacer reir, sino a mantener una comunicación medianamente amable. Un día te contaré mi última entrevista de trabajo, impresentable (menos mal que era para cambiar de trabajo).
    Buena entrada, amiga. Muchos besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues ya puedes ir contando esa anécdota y hacernos reír a todos :)
      Una entrada con risa, forzada tal vez, pero con un guiño.
      Besazo enorme, amigo.

      Eliminar