domingo, 20 de julio de 2014

Bruschetti



Bruschetti,  se alejó del lugar de los hechos con paso firme y sin mirar atrás. 

Nunca se arrepentía de hacer desparecer a un arrepentido. El honor lo era todo para él, viniera el vínculo de donde viniera. Para él, un juramento era algo por lo que dar la vida. Le asqueaban aquellos que sucumbían y derrotados y sin honor, hablaban.

No entendía la debilidad, no entendía la cobardía y no entendía por qué acababan haciendo tratos con aquellos que tiempo atrás habían despreciado infinitamente. En los dos sentidos. Porque odiaba con la misma intensidad, a aquellos que habían jurado defender la ley y con deshonor, se pasaban a su mundo.

Se estremecía cada vez que veía de refilón a altas horas de la noche, en una cadena desfasada a Michael Corleone, besar a su hermano Fredo. Él mismo derramó una lágrima, la única en su extensa vida, que ofreció al sacrificio de tener que pasar por la misma situación. Y lo entendía. Lo entendía muy bien, porque cuando quien te traiciona es alguien de tu familia, de tu misma sangre, entonces el dolor es inconmensurable. Pero, el honor, lo es todo, y no entiende de conciencia, porque se rige por sí mismo.

Animales, calaña, delincuentes, asesinos, bestias inmundas… así eran calificados por los medios, por la gente de la calle, por los hipócritas políticos, pero nunca veían más allá… nunca encontró a nadie que aceptara que antes de nada estaba la dignidad, sí, la dignidad con la que acarrear, hasta las últimas consecuencias,  el destino que cada uno elige para sí mismo.

Y ahora, alejándose más y más de su último trabajo… sentía como el corazón se le empequeñecía, derrota tras derrota, porque su percepción del honor, lo sabía, era una quimera arcaica que ya existía tan solo entre unos pocos… de uno y de otro bando.

4 comentarios:


  1. Si tots els traïdors als altres i sobre tot a sí mateixos rebesin la visita d'en Bruschetti el món seria un lloc honorable.
    Per desgràcia n'hi ha tants, que ni en dedicació exclusiva i sense descans donari l'abast.
    Una abraçada sincera

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. L'honor, ha de ser el motor del mon. Sense honor no ha perdó :) Tachan!
      Petons, nena.

      Eliminar
  2. ¡Qué bueno! Hoy me he dado un festín del sabor de tus letras y no me he hartado, seguiría leyendo, y es este el relato que más me ha gustado. Esta moral inquebrantable de Bruschetti y esa sensación de estar fuera de lugar en estos tiempos me parecen un retrato sicológico fabuloso del personaje. Me hago fan de tu personaje.
    Besos, querida amiga, y gracias por estas letras tan bien cocinadas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mi también me gusta este personaje. A la vieja usanza, de la vieja escuela. Creo que ya no quedan...
      Besos y gracias por estar siempre ahí.

      Eliminar