viernes, 16 de diciembre de 2016

Mi suerte o mi fantasía







Y volvía a suceder. El viento me lo anunció unos instantes antes y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Sabía que en ese instante, o en cuestión de horas, aquello deseado y soñado, se materializaría.
Llevaba mucho tiempo, demasiado, pensado que había perdido mi Don, mi ancla onírica, mis regalos de Navidad, mi suerte o mi fantasía; le diese el nombre que le diese, todo significaba lo mismo: la luz en la oscuridad. Los sueños hechos realidad, pero con previa revisión de los mismos y con la satisfacción, una vez lograda la perfección, de que éstos se cumplirían… pero lo había perdido.
Hasta hace unas semanas.

Nunca sabré, ni podré, describir lo que se siente, pero, aunque lo intentara, tampoco nadie me creería, así que ahora, de nuevo, puedo volver a encerrarme en el otro mundo, ese que nadie en su sano juicio aceptaría ni entendería, pero al cual, yo, pertenezco.